Nuevo estreno de La Re-Sentida: “Es una invitación a reflexionar sobre qué chucha nos está pasando”

Nuevo estreno de La Re-Sentida: “Es una invitación a reflexionar sobre qué chucha nos está pasando”

La dictadura de lo cool es el más reciente trabajo de la compañía dirigida por Marco Layera, y se estrena este miércoles 1 de junio como parte del Ciclo Teatro Hoy. Conversamos con sus protagonistas sobre el nuevo montaje que se burla de la industria cultural chilena, pero también sobre sus ocho años de historia y el éxito detrás de sus obras.

Por Karina Mondaca Cea

Si hay algo que une a la compañía La Re-Sentida, es la amistad. Provenientes de distintas ciudades, regiones y escuelas de formación; cada uno de sus actuales integrantes coincidieron previamente en cursos, talleres, compartieron eventos sociales, para finalmente ser amigos.

Todo partió a mediados de la década del 2000, cuando Marco Layera, Carolina Palacios y Nicolás Herrera coincidieron en la Escuela La Matriz de Valparaíso. Allí, el grupo comenzó a crear sus primeras obras teatrales (de 25-30 minutos), al mismo tiempo que conocieron a Benjamín Westfall, actor de la Universidad ARCIS, con sede en la misma ciudad. “De a poco nos fuimos dando cuenta que teníamos muchas cosas en común, que nos gustaban a todos”, recuerda Carolina, una de las fundadoras de la agrupación. “Ahí empezó una amistad unida por el teatro, o teatro unido por la amistad”.

Dejando atrás el cierre de la escuela que vio sus primeros trabajos, el grupo de amigos volvió a reunirse en Santiago, cuando en 2008 decidieron fundar su propia compañía. Según Carolina, con Marco siempre conversaron la idea de formar “una gran familia teatral”, pero integrada sólo por quienes sintieran la misma motivación que ellos. “Marco busca la gente que sabe que lo va a acompañar en lo que quiere lograr, y que esté en una parada más o menos parecida a la que está él, en cuanto a lo que quiere comunicar con el teatro”, explica Benjamín Westfall. “Él ve personas que son trabajadoras, porque a él le gusta trabajar… excesivamente. Es como un cazador de talentos”, agrega entre risas como si se tratara de una broma con un toque de verdad.

SIMULACRO 12