Niños y niñas de la Escuela Sanitas entrevistan a Manuela Infante

En una nueva clase de teatro, en el marco del programa Teatro en la Educación, los niños y niñas de 8vo de la Escuela Sanitas de La Granja, que ya llevan cuatro años con clases de artes escénicas, tienen un día especial: hoy los visita la destacada directora y dramaturga Manuela Infante, autora de montajes como Estado Vegetal, Xuárez e Idomeneo, entre otras obras.

Por Constanza Rifo

Nerviosos y risueños lucen a primera impresión los y las alumnas del 8vo, pero una vez que Manuela se une a su círculo y se presenta al igual que todos, la tensión baja. Hoy es ella la interpelada, en una especie de entrevista grupal, en la que 45 periodistas le harán preguntas de todo tipo.

Hay círculos con papeles en el piso, anuncian “preguntas libres”, “preguntas sobre la dirección" y “preguntas sobre el proceso creativo”, las libres son las que más asustan a la entrevistada de hoy, quien con toda la disposición del mundo comienza a sumergirse en el interrogatorio que proponen los y las alumnas. Tras una breve introducción sobre la filosofía y su trabajo, Manuela da paso a las preguntas que tímidamente comienzan a leer.

Lo que hacen siempre es tener un texto y llevarlo a escena y lo que yo hago es un poco diferente en el sentido de que yo leo filosofía y leo gente que piensa estas grandes cosas y preguntas imposibles de contestar e invento cosas en el teatro, historias, personajes que tratan de preguntarse esas preguntas imposibles" cuenta Manuela, a su público perplejo

¿Qué dramas ha tenido por culpa del teatro?

− ayayai... como el teatro es una cosa que se hace colectivamente entre hartas personas y ustedes lo hacen entre muchas más personas, no me puedo ni imaginar la cantidad de drama que hay. Se provoca mucho drama, pero es una belleza también dedicarse a algo en lo que uno siempre está trabajando con otras personas y donde las cosas que pasan suceden en un lugar del que nadie es dueño. Lo que creamos es un producto de todas y todos y es difícil distinguir quién hizo qué, es como que se vuelve algo independiente, supongo que mi mayor drama ha sido cuando se terminó mi compañía que duró 15 años, pero tendría que tomarme un buen rato para contar ese drama. Otros dramas que son lindos del teatro son los dramas materiales, que es cuando fallan las cosas, yo a eso le llamo ´el drama de las cosas´, que es un drama secundario, y ese es un drama muy bonito, porque tiene que ver con la fuerza que tienen las cosas que no podemos controlar, como ya saben yo trabajo la idea de lo no antropocéntrico, yo entiendo el mundo como un montón de fuerzas que son siempre más grandes y misteriosas que el ser humano.

El cambio climático nos está enseñando que no somos el centro del mundo y que hay todas estas fuerzas que son mucho más grandes que nosotras y nosotros y que se requiere un poquito de humildad para empezar a relacionarnos con ellas y creo que estos dramas materiales tienen belleza porque lo que se manifiesta ahí es lo que no podemos controlar, esas fuerzas no humanas.

¿Qué fue lo que más le costó para hacer dramaturgia?

− Yo hago la dramaturgia al revés, no escribo la dramaturgia y monto la obra. Yo voy a ensayo y hago improvisaciones, juegos, ejercicios con los actores y después, mientras ellos ensayan, yo escribo todo lo que dicen y lo que hacen que me guste, para después recopilar lo que dijeron y lo que me gustó. Luego me lo llevo a la casa y lo organizo, entonces mi dramaturgia aparece después del ensayo, no antes, y de alguna manera las actrices y actores son los máximos creadores de esta dramaturgia, porque de ellos vienen todas esas palabras e ideas y yo las recojo, las organizo, las embellezco a veces, entonces es una noción muy inversa de lo que imaginamos como dramaturgia, que es comúnmente una persona que llega con un texto para que lo lleven a escena.

¿Y eso lo fue trabajando durante el año o era una idea que tenía de antes?

− Es una buena pregunta, eso pasó porque a mí no me gustaba cómo sonaban las cosas que decían los actores cuando se habían aprendido un texto. Eso me sonaba acartonado, como que se notaba demasiado que no eran sus palabras, sino que eran impuestas por otros, entonces empecé a inventar cómo lo puedo hacer yo para que cuando ellos hablen sonara más real, entonces lo que empecé a hacer fue no usar palabras que no fueran de ellos sino que hacer ejercicios y escenas donde ellos hablaran y yo registrara lo que decían, en lugar de imponer un texto ajeno que sonaba ajeno, fue algo que fui desarrollando lentamente a partir de algo que no me gustaba.

¿Qué elementos le gusta usar para hacer teatro?

− Creo que lo que más me gusta del teatro es que tiene muchos elementos y tengo la convicción de que el teatro no es algo que pase en un solo elemento. Si tenemos sólo texto no hay teatro, si tenemos sólo luz no hay teatro, si tenemos sólo música no hay teatro, si tenemos sólo actores no hay teatro, solamente cuando se juntan todos esos elementos hay teatro, entonces podemos decir que el teatro es una cosa que ocurre entremedio del texto y de los actores, o de la luz y la música. Es una especie de guiso, una cazuela, que tiene que tenerlo todo para que ocurra, ninguno de esos elementos sólo funciona. Podría haber cazuela sin papa, como el teatro sin texto, hay incluso teatro sin actores, lo que sí que no hay, es cazuela con las partes separadas. Nadie ve un zapallo y dice ¡OH! MIRA LA CAZUELA.

− ¿Qué es lo más difícil de dirigir?

Creo que lo más difícil de dirigir es no imponer lo que uno imagina que puede funcionar en una escena por sobre lo que hay en la realidad cuando uno ve la escena. Cuando uno tiene una idea y está en su casa y dice "oh voy a hacer una escena donde un esqueleto va a correr por la sala" entonces llego a la sala con el esqueleto y lo probamos y se ve fome, o lo encuentro feo y resulta que cuando digo "ya esa escena no funciona". Pero cuando lo dejan amontonado en el piso lo encuentro hermoso, lo más difícil es decirle adiós a la idea que traía de mi casa, de que corriera por la sala, creo que ese ejercicio de olvidarse de lo que uno quería hacer, es una tarea que se hace siempre cuando diriges.

− ¿Qué le inspiró para hacer Estado Vegetal?

− Las plantas soplan por acá jajaja. Yo me puse a pensar estas ideas de diferentes del antropocentrismo e imaginar un mundo en el que el ser humano no fuera el centro, sino que fuera uno más dentro de todo tipo de seres, animales, vegetales, tecnológicos. Empecé a pensar ¿cómo se hace un teatro desde esa perspectiva?, el teatro es muy antropocéntrico, se trata de personas que tienen conflictos, todo gira alrededor de los seres humanos, y el resto de las cosas que hay ahí, como los objetos, nadie los considera como fuerzas relevantes. Entonces primero hice una obra donde los objetos fueran el centro, y después dije ¿qué otro personaje no humano puedo convertir en protagonista? y pensé en las plantas, esta obra es un ejercicio por tratar de hacer a las plantas parte importante del proceso creativo de una obra, y ahora estoy trabajando con las piedras y la geología, el reino mineral, que suena como una locura pero para eso está el teatro, para hacer locuras.

− ¿En qué se inspiró para ser dramaturga?

− En los otros dramaturgos que vinieron antes que yo, la primera obra que yo hice que se llamaba Prat hace muchos años atrás...

¿en qué año nacieron ustedes?

- El 2006

jajajaja bueno, 5 años antes que ustedes nacieran yo hice mi primera obra y esa obra la hice sin decirle a nadie, copiando a un dramaturgo que a mí me encantaba, que se llamaba Antón Chéjov, y yo creo que las primeras obras que uno hace siempre son, o me parece que es un buen método, copiando lo que a uno le gusta. Creo que es un buen camino para ir encontrando la voz propia, entonces mi inspiración fueron otras obras que veía y leía y también las que veía y pensaba "ohh este teatro es el que yo no quiero hacer", eso igual me sirvió mucho, ir al teatro y ver qué me gustaba y qué no. La inspiración para hacer teatro es el resto del teatro que existe, en mi caso.

− ¿Cómo llegó al teatro?

− No sé muy bien, de chica había dos cosas en mi vida que tenían que ver con el teatro, mi papá y mi mamá me llevaban harto a ver una compañía que se llamaba La Troppa, que era maravillosa y ustedes lamentablemente no la pudieron conocer, pero esa es un cosa y otra es que yo hacía siempre show en la casa de mi abuela, no sé si ustedes lo hacen, pero yo juntaba a todos los niños de la cuadra o la familia, entonces cualquier cumpleaños era una excusa para hacer algún tipo de puesta en escena y eso lo seguí haciendo, pero ahora lo hago profesionalmente.

Manuela Infante visita la Escuela Sanitas