GUILLERMO CALDERÓN SOBRE DRAGÓN: “Volví a la idea del problema de la creación"

A pocas semanas de estrenar Dragón, el director Guillermo Calderón nos cuenta más sobre los temas que inspiran su último trabajo teatral, y todo el proceso vivido junto a la obra Mateluna luego de que la Corte Suprema confirmara la condena del ex-miembro del Frente Patriótico Manuel Rodríguez.

Por Lorena Caimanque | Fotos Eugenia Paz

Fue en diciembre de 2018, un poco antes de que la Corte Suprema de Chile confirmara la condena a prisión del ex militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR), Jorge Mateluna, cuando Guillermo Calderón terminaba de escribir su última obra de teatro, Dragón. El texto, cuenta su director, surgió en medio de un momento complejo para él y el grupo de artistas con los que trabaja, pues venían de una etapa de casi 3 años de funciones y giras con Mateluna, obra inspirada en el cuestionado proceso judicial al que se vio enfrentado Jorge Mateluna y concebida desde un comienzo para integrarse a la campaña que exigía su liberación.

“Nosotros teníamos un compromiso personal con él pero también una responsabilidad política que tiene que ver con el reconocimiento de una injusticia. Nuestra obra buscaba intervenir políticamente”, explica Calderón cercano a iniciar las funciones de Dragón, coproducción de Fundación Teatro a Mil y Teatro UC, que además forma parte de los estrenos de la novena versión del Ciclo Teatro Hoy.

¿Y qué pasa en ti y en el grupo cuando Jorge Mateluna no logra salir de la cárcel?

─ Se produce una crisis al interior del grupo y en mi dramaturgia. Había que volver a plantearse el lugar del teatro, desde dónde sale, cómo se justifica y existe en el mundo. Y ese fue como un punto de partida en el que además de un fracaso y un dolor muy grande, sentíamos la necesidad de volver a pensar nuestro trabajo.

¿De qué manera este dolor se hace presente durante la creación de Dragón?

─ En los ensayos hablamos mucho de Mateluna, tanto de la obra como del proceso, porque también tenemos mucha culpa. Culpa de hacer otra obra, de no poder liberarlo, de saber que él está preso y nosotros estamos en un nuevo proyecto. Todo esto ha sido muy doloroso porque hemos tenido que dejar atrás, olvidar, traicionar a la causa. Entonces, de alguna manera Dragón es la respuesta a Mateluna en el sentido que es lo contrario, es decir, todo lo que no podíamos hacer en Mateluna (reírnos, hablar de temas más amplios, desprendernos de la urgencia de la realidad) lo podemos hacer acá. Hay más libertad, más juego y humor.

(de izquierda a derecha) Francisca Lewin, Guillermo Calderón, María Paz González, Luis Cerda, Camila González y Ximena Sánchez.


UN ANTIGUO AMOR QUE NO SE PUEDE SOLTAR

Dramaturgo, guionista y director teatral, desde hace más de 10 años Guillermo Calderón escribe y dirige para teatro, llevando a escena exitosas obras como Neva (2006), Diciembre (2008), Clase (2008), Villa + Discurso (2011), Escuela (2013), Mateluna (2016), entre otras. En cine, se ha desempeñado como guionista de Violeta se fue a los cielos, El Club, Neruda, y recientemente de los largometrajes Araña de Andrés Wood y Ema de Pablo Larraín, ambas películas próximas a estrenarse.

Entre el cine y el teatro, Calderón confiesa su necesidad de siempre volver a esta última disciplina: “me gusta la sala de teatro, lo que ocurre cuando se cierra la puerta y la gente está sentada, en silencio. Me atrae ese espacio, la idea de construir comunidad. Encuentro que es una especie de experiencia espiritual extraña, una tradición antiquísima que hay que luchar por mantener, como un antiguo amor que no se quiere soltar”.

Estabas escribiendo los guiones de Araña y Ema cuando empezaste a pensar en este nuevo proyecto, ¿qué fue lo que te inspiró a volver al teatro y comenzar a trabajar en esta obra?

─ Desde hace tiempo que estoy escribiendo cine y cada vez que vuelvo al teatro es como que empiezo a pensarlo desde el cine y descubro cosas nuevas, eso es interesante. Pero también necesitábamos como grupo sanarnos de la culpa, del fracaso que significó que Jorge Mateluna no fuese liberado. Entonces la obra Dragón se transformó en algo más vinculado con el placer de hacerla, de mostrarla, de inventarla.

Y en esta búsqueda creativa, ¿qué obras de tu trayectoria revisaste?

─ Visité Neva, Villa, Goldrausch y también hasta cierto punto la obra Escuela. Volví a la idea del problema de la creación, de los artistas discutiendo cómo crear. Y de alguna forma también quería buscar un sentido del humor nuevo, un tono de comedia renovado. En el fondo fui al encuentro de las claves de mi propia trayectoria para retomar un camino y ver a dónde me podía llevar.

Volví a la idea del problema de la creación, de los artistas discutiendo cómo crear. De alguna forma también quería buscar un sentido del humor nuevo, un tono de comedia renovado. En el fondo fui al encuentro de las claves de mi propia trayectoria para retomar un camino y ver a dónde me podía llevar.

Guillermo Calderón
Dramaturgo, guionista y director teatral

DRAGÓN

­Con fecha de estreno el 5 de junio en el Teatro UC, Dragón cuenta la historia de un grupo de artistas interpretados por Luis Cerda, Camila González y Francisca Lewin, quienes se juntan periódicamente para definir su próxima performance. Sin embargo, esta vez el tema que han elegido es tan complejo que terminan inmersos en un amargo conflicto.

El punto de partida de la historia es la inmigración, un hecho que obviamente, explica Calderón, se alimenta y se hace urgente a partir del contexto internacional que ha sido testigo del surgimiento de gobiernos autoritarios - protofascistas el último tiempo: “esos procesos políticos son definitivamente la fuente de inspiración. Y también está la forma en que Chile cambia con este fenómeno que obliga a replantearse lo que es ser un país que recibe”, agrega el director.

Has dicho que te interesa la investigación histórica y política de los temas, ¿a qué hechos o fuentes recurriste para darle forma a este texto?

─ Hay exploraciones académicas. Profundicé en textos de historia que discuten el tema de la raza pero desde la teoría, porque la raza no existe como idea pero sí como realidad. Y cómo se entrelaza eso con procesos políticos y de clase, sobre todo al interior de Latinoamérica.

Y en relación a lo que ha pasado en Chile y en el mundo el último tiempo, ¿qué episodios podemos reconocer en la obra?

─ Yo diría que se inspira en Chile y el contexto internacional, en la gente que llega a un país sin saber hablar el idioma o sin conocer nada, sin plata ni papeles, en condiciones de vida mínimas, y que se enfrenta además a la violencia de parte de la sociedad. En ese sentido es una obra aterrada y desesperada porque todo esto está pasando hoy en el mundo.

¿Por qué te parecía interesante abordar este tema desde la mirada de un colectivo de artistas?

─ Porque el grupo de artistas existe desde un lugar de privilegio absoluto. Nosotros nos expresamos desde el mundo de la idea, existimos en espacios de privilegio y estamos permanentemente conscientes y poniendo en duda eso. Entonces hablar de las personas más vulnerables y desprotegidas es una responsabilidad ética muy grande también porque al mismo tiempo nos cuestionamos cómo hablar de ellos sin “hablar por”, sin silenciarlos ni reemplazar su voz. Esta reflexión es un problema permanente en la obra.

¿Y cómo se resuelve ese problema ético?

─ Es prácticamente muy difícil de resolver, pero es un cuestionamiento constante entre quienes hacen arte y teatro, una fuente permanente de conflicto. Y para nosotros en el grupo también, siempre lo estamos hablando. Entonces al menos nos comprometemos a llevar estas reflexiones al escenario, pero no necesariamente exponiéndolas todas porque yo también espero que algo ocurra luego, que la provocación sea tan buena que pueda desatar la discusión después de la obra, fuera de la sala de teatro.

Del 5 al 29 de julio

DRAGÓN
Teatro UC
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