Aline Kuppenheim y el teatro de marionetas: “Cuando las personas se ponen frente a una marioneta se apela a una memoria ancestral, a un estado diferente”

Autodidactas por esencia, la compañía Teatro y su Doble presenta por estos días en el Teatro UC Pedro y el Lobo, una obra clásica que, bajo la mirada de una de las agrupaciones más destacadas en el trabajo con muñecos, propone nuevas reflexiones y lecturas sobre la obra clásica del compositor ruso, Sergei Prokofiev.

Por Lorena Caimanque

“Cada obra tiene su propio afán”. Así describe Aline Kuppenheim la metodología que inspira el trabajo de Teatro y Su Doble, compañía que fundó hace más de 10 años y junto a la que ha llevado a escena historias entrañables como El Capote (2007); Sobre la cuerda floja (2012) y Feos (2015). Todas, protagonizadas por marionetas minuciosamente construidas, que han sido capaces de transmitir emociones y conectar con personas de todas las edades.

Hoy, cuando se encuentra en medio de las funciones de su más reciente creación, Pedro y el Lobo, la también actriz de teatro, cine y televisión, hace un repaso por los desafíos y aprendizajes que implica el trabajo con muñecos, además del importante vínculo que se genera en escena entre el objeto y el público.

¿Cómo describirías esa conexión?

─ Cuando las personas se ponen frente a una marioneta se apela a una memoria ancestral vinculada con el objeto. Hay una especie de fascinación extraña que lleva al público a un estado diferente, a una capa que no es sólo la intelectual, sino que es algo más antiguo. Y eso es muy bonito de ver porque a veces nos ha pasado que es la misma gente adulta la que le habla a las marionetas, algo que uno podría esperar sólo de los niños. Pero no. Los adultos hacemos lo mismo, vemos vida donde no hay porque las marionetas logran transmitir eso. Entonces las emociones, pasadas por el filtro de un objeto, nos generan algo, algo misterioso y muy poderoso a la vez.

¿Influye también en este vínculo qué tan realista es la marioneta? ¿Cómo han ido trabajando este aspecto ustedes como compañía?

─ La construcción de las marionetas es siempre un proceso largo, de más de un año y que se va renovando en el tiempo. Como compañía no guardamos las obras, al contrario, siempre lo que vamos aprendiendo lo aplicamos a los montajes anteriores. Entonces la versión de El Capote que vio el público el 2007 es distinta a la que podrían ver hoy porque vas descubriendo principios distintos que ayudan a lograr una manipulación mucho más natural, que te permita, por ejemplo, que el muñeco se pare solo para que después tú, como manipulador, puedas tener más libertad de movimiento, de interpretación, más allá de lo técnico que significa mantener a la marioneta de pie.

Y en esta línea, ¿qué nuevos aprendizajes ha traído la creación de Pedro y el Lobo?

─ Ha sido más difícil primero por la técnica, por las complejidades que implica la construcción de animales, de cuadrúpedos. Para que eso sea posible con la menor cantidad de manipuladores o animadores es toda una ingeniería que tuvimos que ir aprendiendo en conjunto. Buscamos principios de mecánica, física, hicimos un estudio que va más allá de lo estrictamente teatral y que tiene que ver con la mecánica.

¿Qué otros desafíos técnicos implicó este trabajo?

─ Lo otro tiene es la manipulación de los animales, un trabajo que tiene que ver con una kinética especial, con una expresión corporal que es distinta a nosotros. Es diferente porque en los otros montajes nos basamos mucho en nuestros propios movimientos para poder imitar a las marionetas, desfragmentamos cuando te vas a sentar en el suelo y qué es lo que exactamente hace tu cuerpo, dónde realmente distribuye sus pesos. En este caso no tenemos un lobo o un pato para decirle eso, entonces fue necesaria mucha observación, mucha búsqueda de registros de animales.

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UNA NUEVA MIRADA DE UN CLÁSICO

Escrita en 1936 por el compositor ruso Sergei Prokofiev, Pedro y el Lobo es un poema sinfónico creado en plena Unión Soviética con el propósito de despertar el interés por la música clásica desde la infancia. Un relato universal que ha sido adaptado y llevado al cine en múltiples oportunidades, y que bajo la mirada de Teatro y su Doble adquiere nuevas interpretaciones.

¿Por qué llevar a escena hoy un clásico como Pedro y el Lobo?

─ En el caso de esta obra la anécdota pura no es suficiente porque fue escrita en una época donde el medioambiente o nuestra relación con los animales era muy distinta, en particular con el lobo. En Rusia sobre todo y en Europa -donde sí exsten lobos-la figura del lobo está asociada a muchos arquetipos distintos que tienen que ver con la maldad, con lo demoniaco, con las fuerzas ocultas en uno mismo, con algo siempre asociado a lo malo.

¿Y qué relectura se hace del lobo en esta propuesta?

─ Lo vemos como un animal que, si bien es peligroso, es también noble, hermoso y tiene derecho a cohabitar con nosotros como cualquier otro ser vivo. En otras épocas no había esa consciencia, pues cazar un animal era normal y hasta bien visto. Hoy le pude valer la destitución a un rey. En cuanto al protagonista, Pedro, hay también una relectura en el sentido de que es un héroe que se cuestiona a sí mismo, que actúa impulsivamente, movido por sentimientos que después se reprocha. Arriesga su vida en una total inconsciencia, y luego, frente a las consecuencias de su acto, se recuestiona y ve su error para buscar una forma de enmendarlo.

Entonces hay cambios culturales muy fuertes y creo que es interesante también contraponerlos porque es un tema que a los niños también les preocupa mucho hoy en día.

Y más allá de la relectura que hacen de la obra, ¿qué otras cosas te motivan para nuevamente retomar el teatro infantil?

─ En Chile se hace poco teatro infantil, y quizás muchas veces no se hace con el mismo rigor o con la misma exigencia que el teatro para adultos. Siento que de verdad tenemos una deuda con los niños porque si uno revisa la historia del arte, del teatro, de la música, muchos de los grandes autores también dedicaron parte de su obra a los niños. Porque está esa consciencia de que los niños son individuos en desarrollo y que mientras más temprano estén conectados con la calidad, con obras que no los subestimen, mayor va a ser su desarrollo.

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Del 21 de junio al 13 de julio

PEDRO Y EL LOBO
Teatro UC
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