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22 Septiembre 2016

Talleristas Royal Court Theatre en Latinoamérica: la generación de los teatristas (Parte I)

¿De qué está hablando el teatro en Chile, Argentina y Uruguay? ¿Cuál es la realidad de las salas y el público en cada uno de esos países? Nos reunimos con un grupo de autores que forma parte del Taller de Dramaturgia Latinoamericana del Royal Court Theatre, quienes compartieron sus preocupaciones y realidades en la siguiente conversación.

Por Karina Mondaca Cea

Durante diez días de septiembre, quince dramaturgos de Chile, Argentina y Uruguay, se reunieron en Santiago para participar de la primera parte del Taller de dramaturgia latinoamericana dictado por profesionales del Royal Court Theatre. Concentrados en la sala del Taller Siglo XX, cada jornada sirvió para conocerse entre ellos, saber más sobre las realidades de los países y discutir las problemáticas e intereses que cada uno cargaba en su historia personal. Todo esto serviría como material base para desarrollar sus proyectos en las siguientes fases que se llevarán a cabo en Buenos Aires y Montevideo.

Pero todas estas temáticas y reflexiones no quedaron dentro de las cuatro paredes. Primero conversamos con Elyse Dodgson, encargada del programa internacional del Royal Court Theatre, y los dramaturgos Tanika Gupta y Rory Mullarkey, todos ellos a cargo de capacitar y brindar la ayuda para los autores sudamericanos, quienes nos compartieron sus apreciaciones sobre el grupo de trabajo. Ahora, fue el turno de una agradable conversación con algunos de los dramaturgos que forman parte del taller, y cuya primera parte puedes revisar a continuación

¿Sobre qué temas se está hablando en sus países?

Alfredo Staffolani (Argentina): Me parece que no hay temas locales, sino que todos hablamos de las mismas cosas, sólo que atravesados por la escena local, de manera que las cosas que tornan más específicas. Normalmente son sobre la vida en Buenos Aires y la vida en el resto del país. Hay excepciones, que pueden distorsionar la obra, volverla más completa, salir de la idea de familia como familia, y verla desde su periferia, de forma más completa, y no lo que se conoce aparentemente de la familia -que es gente que discute sobre cosas-, sino los temas-sistema que les dan forman.

Domingo Milesi (Uruguay): En Argentina y Uruguay pasa mucho que el director, dramaturgo, actor, productor, el multirubro dentro de una creación teatral, artística. Muchos hacemos otras cosas además de escribir, dirigimos, actuamos. Lo que sos, es lo que creás, de alguna manera, y aunque esté transformado y no aparezca directamente, hay algo que pertenece a tu esencia. Yo soy del interior y sin darme cuenta, siempre ha estado presente lo rural.

Taller Royal Court Theatre

Taller Royal Court Theatre

De todas formas, no sé si ése será el tópico más interesante en Uruguay y creo que se escribe mucho más sobre lo teatral, que lo social. Muchas veces me pasa que cuando voy al teatro, e invito a gente que no es de teatro, me dicen que están un ‘poco cerradas al teatro’, como que el teatro se mira a sí mismo. En lo personal, no es algo que me apasione en mi escritura, pero creo que a medida que empezás a crear y eso forma parte de vos, termina pasando que aparece y termina fagocitando todo el teatro.

José Pagano (Uruguay): Esto es muy personal, pero yo creo que en Montevideo ha habido un cambio de paradigma porque acabamos de tener un boom en el teatro con una obra, Bienvenido a Casa de Roberto Suárez, pero todos los jóvenes nos sentimos interpelados por una nueva forma. Antes de eso, durante la dictadura, hubo un enemigo muy específico del teatro; luego de dictadura, hubo una libertad para hablar sobre dictadura y después de eso hubo una explosión de las poéticas personales y creo que aún seguimos en eso.

Me parece que ahora se está volviendo a cruzar lo político-uruguayo o lo social-uruguayo con estas poéticas, y de ahí están apareciendo en estas mixturas cosas muy interesantes. Obras de Gabriel Calderón, de Santiago Sanguinetti, porque vuelve a aparecer una sustancia del interés social, pero en una mezcla con visiones personales. Hay muchas búsquedas en lo formal, el cómo es la obra, aunque también hay mucha búsqueda en lo para-teatral, lo meta-teatral, mucha. También hay mucho ‘teatro de arte’, que no creo que sea el término, pero es llamado así lo no-comercial y lo independiente, que es visto por un público muy teatral y pequeño, entonces se permite auto-mirarse todo el tiempo.

Domingo (Uruguay): Me parece que el off-uruguayo, si es que existe, es un off-off y a veces es un off-pobre. Entonces te enfrentas a alguien que no tiene plata para desarrollar su proyecto y cree que por eso es off; y otro es realmente off porque tiene una decisión poética o estética que tiene que ver con el off. Pongo el ejemplo: en España, vas a ver una obra de microteatro que dura 20 minutos y te das cuenta que es una obra que nació de la crisis española y que realmente ese montaje debería estar en el teatro comercial. Sin embargo, está ahí porque están sin plata. Eso mismo pasa en nuestro país. No digo que esté mal, pero a mí parecer, son dos formas de ser off.

Taller Royal Court Theatre

Taller Royal Court Theatre

También hay otro tema que tiene que ver con las épocas: hubo una época de actores, otra época de directores, y otra de autores. Creo que en este momento, Uruguay está pasando más un periodo de directores. Hace unos años había que ir al teatro ‘a ver a fulano en tal obra, porque no te lo puedes perder’.

José (Uruguay): Vivimos en un momento, desde hace 15 años atrás o menos, en que se abrieron las salas para la gente joven a partir del fenómeno de Mi muñequita, una obra escrita por Gabriel Calderón. Eso antes no pasaba, así que ahora uno tiene mucho más posibilidades de estrenar, no así de tener tanto público jajaja pero sí estrenar, pagar fijos de sala y todo eso. Por eso tenemos una cartelera muy extensa en comparación a los habitantes que somos. Alguna gente piensa que es demasiada, pero nosotros creemos que eso posibilita una explosión mayor de mentes metidas en el teatro.

En Uruguay, en Montevideo, están apareciendo espacios -no sé si salas- todo el tiempo y muriendo todo el tiempo. Por el financiamiento, por las habilitaciones para tener una sala y todo.

¿Teatro comercial, independiente u oficial?

María Eugenia Bustamante (Argentina): Está el teatro comercial que es bastante fuerte en Buenos Aires, donde llegan los actores más populares y también los directores que se consagraron en el off, pero que pasan a dirigir allá y deciden quedarse ahí a ganar dinero, o que van y vienen, y continúan desarrollando sus investigaciones personales. Pero también en este momento hay un fenómeno intermedio, entre el teatro ‘de arte’, con actores y directores que hablan de otros temas que el comercial no los tomaría. Pero hay salas con 100 o 150 localidades, y que hacen actores off con populares, o con directores. Les dicen semicomerciales o comerciales sin producción.

Alfredo (Argentina): Eso se da porque el teatro independiente reproduce al teatro comercial en términos de producción, donde hay gente de prensa, escenógrafos o vestuaristas que cobran horarios, etcétera, etcétera; y por otra parte, es un teatro comercial que funciona de manera cooperativa.

María Eugenia (Argentina): También hay otro teatro más off, uno comunitario e incluso uno que se discute, que es el teatro vocacional. Hay un teatro cada una cuadra en Buenos Aires, se hace teatro en todos lados. También hay un teatro oficial.

Fabián Díaz (Argentina): Lo que me parece a mí, con respecto al teatro independiente, comercial, lo oficial -se produce teatro desde el Estado-, es que hace tiempo que no hay un teatro independiente, porque la pregunta es: ¿independiente de qué? ¿Respecto de qué es independiente? En Argentina tenemos a Roberto Bartís, que ha desarrollado su carrera en el off y algunas veces en el oficial, pero lo que yo creo es que él ha decidido seguir maniobrando sobre su propio tiempo, que es el problema del esquema del teatro oficial o comercial, o incluso el de colaboración, donde te obligan a estrenar en ocho semanas, doce semanas, seis semanas.

De izquierda a derecha: Giuliana, María Laura, Fabián, José, María Eugenia, Leonardo, Alfredo y Domingo

De izquierda a derecha: Giuliana, María Laura, Fabián, José, María Eugenia, Leonardo, Alfredo y Domingo

Si hay un teatro independiente, es un teatro que se garantiza su necesidad de producción en relación al tiempo que necesita para producir, y que lo decide cuando quiere. Eso es muy complejo y muy costoso. Es muy caro hacer teatro independiente, porque tienes que maniobrar tu propio tiempo. Podés ensayar seis meses, un año, dos años; tener la capacidad de reconocer que algo no está bueno y no estrenarlo aunque hayas invertido dos años. Yo me siento independiente en la medida que no me corren con los tiempos jajaja.

Giuliana Kiersz (Argentina): Por eso uno se termina autogestionando todo el tiempo, y por eso la mayoría de los dramaturgos son gestores y tienen que estar pensando en producción.

María Eugenia (Argentina): Por eso mismo se está dando mucho la cuestión de red, que la gente se junte por afinidad o por algún tipo de conveniencia para armar ciclos en movimiento, colectivos. Eso tiene que ver directamente con la forma de producir teatro independiente. Especialmente por lo que está pasando alrededor, por la coyuntura política y social.

José (Uruguay): En Uruguay, la mayoría de los estrenos uno los parte de la premisa ‘ojalá la empatemos’, pero lo seguimos haciendo y nos seguimos perfeccionando en el teatro.

Domingo (Uruguay): Es real que a veces te toca laburar en el teatro y otras veces trabajar en el teatro. La mayoría de las veces, por lo menos para mí, tiene que ver con un impulso creativo, un laburo. Es un trabajo, es diferente. Quizás es porque está sobreentendido que no vas a recibir una retribución económica, así que la recompensa va por otro lado.

José (Uruguay): Lo que ha pasado para bien, dentro de los últimos diez años, a partir del gobierno de la izquierda y los planes que se han implementado; es que se han abierto muchos trabajos para-teatrales: no es hacer teatro, pero está relacionado, como dar clases en escuelas, en liceos, en el bachillerato artístico donde teatro es obligatorio. Hace 20 años, los que estudiaron teatro trabajaban en un banco o en un carrito vendiendo hamburguesas y a las seis de la tarde partían a ensayar; en cambio ahora, salen a las seis de la tarde para ensayar, pero después de hacer algo relacionado con el teatro. Eso es un cambio y supongo que es algo más disfrutable y saludable.

Fotos: Fundación Teatro a Mil
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