Zsanett Veress: “Es fantástico tener la oportunidad de viajar por todo el mundo mostrando lo que hacemos”

Zsanett Veress: “Es fantástico tener la oportunidad de viajar por todo el mundo mostrando lo que hacemos”

La integrante de Recirquel Company Budapest es una de las artistas que destaca dentro del montaje inspirado en París de los años treinta, gracias a su trabajo sobre la cuerda floja y el soporte de mano. Conoce más de ella y su trabajo en la siguiente nota.

Por Karina Mondaca Cea

En medio de los ensayos de Paris de Nuit, una joven peinada con un “tomate” y con largas pestañas y maquillaje, elonga una y otra vez detrás del escenario ubicado en el Centro Cultural Estación Mapocho. Su nombre es Zsanett Veress, tiene sólo 20 años y se prepara para mostrar un adelanto del montaje que pretende transportar al público a la agitada vida de los años 30, sus personajes y los secretos de las noches parisinas de 1930.

Zsanett, tal como sus compañeros de elenco, llama la atención por su belleza y sensualidad, pero destaca por el trabajo que realiza en el soporte de mano y especialmente en altura, cuando con astucia y delicadeza sube a una cuerda floja y vistiendo tacos, camina por la estructura que tiene sólo 1,2 centímetros de ancho. “Aproximadamente un mes de que empiecen las presentaciones de un show, ensayo mis escenas una vez al día, por lo menos”, confiesa la artista de 20 años sobre su preparación para cada espectáculo. “Lo hago una y otra vez, y al final, uno termina acostumbrándose”, dice entre risas sobre la dificultad de su escena principal.

¿Cuándo empezaste a sentirte atraída por el circo? Empecé a dedicarme a la cuerda hace 4 años y el soporte de mano hace siete, pero el circo en general me atrajo desde que fui una niña. Pero creo que es lo mismo que les pasa a todos los niños, que se emocionan y sorprenden por estas disciplinas. Siempre hice danza y deportes, pero nunca me imaginé que me pararía sobre un escenario para hacer esto.

¿Por qué elegiste esta disciplina? Es una historia chistosa, porque en la Escuela de Artes teníamos sólo una profesora que enseñaba la cuerda floja y malabares, y yo siempre le pedía que por favor me dejara hacer sólo la cuerda, porque me aburría con lo otro. Me encanta ver a alguien hacer malabares, es hermoso, pero no es lo mío, así que finalmente me desarrollé en esto.

¿Cuál es el momento más complicado del show? Me parece que lo más difícil es el comienzo, cuando interactúo con el público, porque nunca sé cómo van a reaccionar: ¿les gustará o no? ¿Se molestarán? ¿Serán distantes? Es algo que cambia en cada presentación. Pero también cuando hago piruetas sobre la cuerda y en tacos altos. Es muy importante para el equilibrio no cometer ningún error y estar siempre concentrada, porque si la pierdes de un momento a otro, te puedes caer y estropear todo.

¿Qué es lo más difícil de ser un artista circense? Creo que lo más difícil es que sin importar cómo te sientas física, emocional o mentalmente, siempre tienes que hacer tu mejor esfuerzo y dar un buen show. Algunas escenas son peligrosas y tienes que estar muy concentrado, porque no es algo en lo que estés tú solo, sino que muchas veces tus compañeros dependen de ti.

¿Cómo es la vida de un artista circense? Es increíble y me encanta. Es fantástico tener la oportunidad de viajar por todo el mundo mostrando lo que hacemos. Es todo perfecto, excepto los vuelos jajajaja son largos, aburridos y al final, cada parte de nuestro cuerpo termina lastimada por los largos trayectos.

Fotos: Fundación Teatro a Mil
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