22.2.2019 | None

Derribando el mito: ir al teatro NO es necesariamente caro

Derribando el mito: ir al teatro NO es necesariamente caro

Existe una extensa oferta de teatro en Chile, con panoramas diversos en artes escénicas para deleitar, entretener y hacer reflexionar a todos y todas. Sin embargo, la participación va en baja y la percepción que solemos escuchar es que “aburrido”, “que no se entiende” o “es demasiado caro”.

Por Constanza Rifo

Tras terminar la función, aparecen los 5 actores que dieron vida a la obra. Junto a ellos, en la altura saluda un personaje que poco se ve, y mucho aporta: el sonidista. La extensión de los aplausos hizo que también entrarán en escena el director de la compañía, la sonidista, el encargado del diseño integral y la productora. Son al menos diez personas las que participaron en esta obra que se presentó por cinco mil pesos en el centro de Santiago, donde además por acuerdo de bordereaux se distribuyen la recaudación con la sala. ¿ Y aún así el teatro nos sigue pareciendo caro?

Según la encuesta de participación cultural realizada el año 2017 por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio (ex Consejo Nacional de la Cultura y las Artes), la asistencia del público al teatro ha bajado en 6 puntos porcentuales entre 2004 y el 2017. Motivos hay bastantes, entre la centralización de la cultura, los problemas de acceso, la incapacidad de comprenderlo que acusan el 15% de las personas consultadas, o el aburrimiento que le provoca al 46%, para llegar finalmente a la clásica idea que ronda en la boca de muchos de que es caro, entre otras cosas.

Seguramente alguna vez escuchaste la premisa de que el teatro en Chile es carísimo y por eso no va tanta gente. Los mismos artistas recalcan siempre lo contrario y advierten que la gente tiene una percepción errónea al respecto del precio del ticket.”La gente se queja que es caro. Ir al teatro en Chile es ridículamente barato (…) aprovechen que en Chile hay teatro de muy buena calidad y a precios realmente ridículos para los estándares internacionales”, comentó hace algún tiempo la actriz Blanca Lewin en entrevista con Pauta.cl.

Pero ¿qué pagamos cuando compramos una entrada al teatro?, una entrada al teatro costea el trabajo del elenco, el diseño teatral, la iluminación, dirección, dramaturgia, producción, producción técnica, difusión y sonidistas, si es que no hay más involucrados. La magia del arte vivo que nos ofrecen las compañías cuesta en promedio $6.000, siendo la entrada más barata de $3.000 y la más cara de $10.000. A esto le sumamos que, para facilitar el acceso, la mayoría de los teatros y festivales cuentan con distintos descuentos.

En el caso del centro cultural Matucana 100 una entrada al teatro cuesta entre $3.000 y $5.000 pesos. Por su parte, en Centro GAM el valor del ticket tiene un promedio entre $6.000 y $8.000 pesos. Finalmente, el Teatro UC cuenta con un precio único de $10.000 en la entrada general. Más allá de los valores,  todos cuentan con al menos tres tipos de descuentos asociados.

Sin embargo, la misma encuesta antes consultada, anuncia que la única actividad cultural que ha aumentado su participación a lo largo de los años es el cine. En las primeras mediciones, la población que declaraba haber asistido al cine al menos una vez en los últimos 12 meses alcanzaba el 34%, pero, en el caso de las dos últimas encuestas, la proporción aumenta, llegando a un 45,2% en 2012 y a un 43.4% en 2017.

Entendiendo que hay muchos factores que influyen a la hora de participar o no de una actividad cultural, al menos la premisa de que el teatro “es caro” queda invalidada. Una entrada al cine en Cinemark hoy vale $5.100 por internet y, si a eso le sumamos el combo de cabritas y bebida, automáticamente estamos pagando $9.500 por el visionado. En el caso de la cadena Cineplanet el   ticket tiene un costo de $5.800 y de $11.800 si le agregas el combo personal.

Si hacemos el ejercicio con obras internacionales, el Festival Internacional Santiago a Mil ofrece una lista de precios variada en la que la entrada más barata cuesta $6.000 y la más cara $35.000. Si compramos la entrada de $35.000 ─que corresponde a un gran espectáculo en ubicación preferencial─, en período de descuento (50%) podemos acceder al mismo evento por $17.500, mientras que en una ubicación general ─que saldría en su precio normal $22.000 ─el descuento nos permite ir por $11.000. Si deseamos comprar la entrada más barata del festival, con el descuento joven (40%) la podemos obtener en $2.400. Esto, sin contar las 117 funciones gratuitas que se realizaron en su última versión, de las cuales 8 fueron de obras internacionales. Es importante tener en consideración que los grandes espectáculos internacionales traen consigo un esfuerzo tremendo de traslado tanto de la compañía (25 personas aproximadamente) como viáticos, aspectos logísticos, técnicos o de escenografía, que por lo general son bastantes complejas y únicas.

Al repetir el ejercicio con los conciertos, los datos que arrojan las encuestas de consumo y participación cultural sobre asistencia a conciertos indican que esta práctica es popular y sostenida en el tiempo. La proporción de la población que declara haber asistido a conciertos de música popular alcanzó un máximo de 30% en la encuesta 2017, en un país en el que los excesivos precios para este tipo de eventos alcanzan los $300.000 y $500.000 y son cuestionados año a año.

Chile es uno de los países más caros para vivir. Sin ir más lejos, en el listado de las ciudades más caras para vivir a nivel global de The Economist, Santiago subió del puesto 88 al 66 en su versión 2018. En este contexto, asistir al teatro no es una prioridad para la mayoría de las familias chilenas, sumado a que la oferta tiene grandes diferencias en el valor de sus entradas, siendo algunas imposibles de pagar para la mayoría. Hace falta que las artes escénicas sean fundamentales en la vida de las personas, una necesidad, y que las oportunidades de asistir al teatro aumenten. Sin embargo, la clave por estos días está en planificarse para optar a descuentos y así poder dedicarle una tarde al teatro Sidarte, Camilo Henríquez, Del Puente, etc.

En resumidas cuentas podemos decir que hay oferta teatral para todos los bolsillos, y la mayoría de las opciones ofrecen un espectáculo de calidad y con una variedad de contenidos para todos los gustos. Que no te den más como motivo para no ir al teatro que es caro, porque detrás de un ticket de $3.000 se encuentra el trabajo que hacen los y las artistas para mantener viva una de las manifestaciones artísticas más antiguas y vibrantes de nuestra sociedad.

Lo que opina la gente 

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