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Santiago a Mil 2020: Una productiva fábrica de creación


Como cada año, Fundación Teatro a Mil apuesta por realizar coproducciones que son un espacio de intercambio y colaboración entre artistas de diversas nacionalidades, influencias y estilos. En esta edición, el trabajo conjunto con teatros chilenos y países como Argentina, Alemania, Uruguay, Italia, Francia, Bélgica, México y Nueva Zelanda dan como resultado potentes apuestas, muy en sintonía con los temas que resuenan hoy.

Por Magdalena Andrade N.

EL SENTIDO DE LA VIDA y de la muerte. La crisis de la masculinidad. El ser humano como héroe y villano al mismo tiempo. Las historias que deja la inmigración en todo el mundo. Los efectos de un sistema económico en toda la sociedad. El amor después del amor. La paleta de emociones, sentimientos y reflexiones de estas coproducciones es tan amplia como heterogénea, aunque unida por un objetivo común: repensar quiénes somos y los vínculos con los otros.

Mucho de eso hay en los montajes Encuentros breves con hombres repulsivos, la adaptación del director argentino Daniel Veronese para el texto de David Foster Wallace; La condición humana, la performance pensada y creada en Chile por el también director argentino Lisandro Rodríguez, y El Horacio, texto del escritor alemán Heiner Müller convertida por Néstor Cantillana y el colectivo The Braiers en un concierto teatral.

Cuánto han tenido –y cuánto les falta– que aprender los hombres en la redefinición de su género es el punto central de Encuentros breves con hombres repulsivos, un texto que Daniel Veronese adaptó para las tablas a partir de Entrevistas breves con hombres repulsivos, libro escrito en 1999 por el estadounidense David Foster Wallace y que retrata la crisis de la masculinidad de final de siglo. Haciendo caso a la inquietud de dos actores chilenos, Francisco Reyes y Marcelo Alonso, quienes años atrás le habían planteado a Veronese la idea de trabajar juntos, Daniel Veronese aceptó el desafío de montar esta adaptación, que ya tuvo su estreno en Argentina con los actores Marcelo Subiotto y Luis Ziembrowski, en Chile. Y el resultado –un verdadero enfrentamiento verbal entre ambos intérpretes sobre el escenario– lo veremos la última semana de enero.

Por su parte, El Horacio, la versión del colectivo The Braiers para la obra de Heiner Müller, alcanzó a presentar un par de funciones antes de que el estallido social del 18-O dejara en stand by gran parte de la cartelera teatral santiaguina. Por eso, Santiago a Mil será la oportunidad para ver esta pieza que, premonitoriamente, se conecta con fuerza con lo que sucede hoy en Chile. En Roma, El Horacio es considerado héroe por haber vencido a los etruscos. Pero, para lograr su objetivo, ha debido a matar a El Curiaceo, su cuñado, por lo que se convierte en villano. Y así lo juzga el pueblo: primero le rinde honores y luego lo condena a muerte. La puesta en escena de Néstor Cantillana es un verdadero concierto, con guitarras eléctricas, bajos y batería que convierten esta historia en una catarsis.

Algo parecido es el efecto que provoca La condición humana, de Lisandro Rodríguez, profundamente conectada con lo que está pasando en Chile. La condición humana es un grupo que se reúne a hacer distintos ejercicios de reflexión, que llevarán al público a hacerse preguntas como estas: ¿cómo el sistema económico permea a una sociedad? ¿Tenemos que estar siempre de acuerdo con lo que pensamos?

TODO SE TRANSFORMA

Si hay un sustrato muy fértil para el teatro, ese son los libros. De hecho, teatro y literatura nacieron como parte de un mismo género, pero fueron los romanos quienes hicieron el ejercicio de separarlos como artes diferentes, y con la invención de la imprenta, esta distinción se hizo aún más clara.

Dentro de las coproducciones hay una adaptación literaria: Las palmeras salvajes, la novela de William Faulkner transformada en montaje por la directora francesa Séverine Chavrier, quien ya montó este texto con actores franceses y prepara la versión local con una ya probada dupla local, Claudia Cabezas y Nicolás Zárate (Arpeggione). Ellos dan vida a una pareja en el Estados Unidos de los años 30: Charlotte, una mujer que contra toda la convención social de la época abandona a su marido y sus hijos para huir con Harry, un estudiante de Medicina que deja su carrera para estar con Charlotte, en un romance que lo único que puede hacer, según la imaginación de Faulkner, es terminar mal. Chavrier, música además de actriz, le imprime a esta puesta en escena un ritmo que deja sin respiro.

Por último, lo de Antú Romero y su Flauta Mágica es un atrevimiento: prescindir de la música de Mozart para darle a esta obra un sonido latino, actual y también contingente, con el sello de Horacio Salinas que se oye desde los primeros acordes, más las letras de Julieta Venegas y un guion adaptado por Guillermo Calderón. Antú Romero ha contado que La flauta mágica –que tendrá su estreno mundial en Santiago a Mil– está permeada por la actual situación política y social del país: “Se trata de una fantasía –aunque también se puede entender políticamente como que la niña protagonista es el país–, pero lo más importante creo que es la frase: ‘Si tú violas algo o a alguien una y otra vez, esa persona va a desaparecer y tú te vas a quedar solo en un desierto. Digamos que La flauta mágica es un cuento para niños que no es para niños. Como dice Guillermo Calderón, ‘es el horror libre’”.

LAS ALIANZAS QUE EXPANDEN: EL PODER DE CREAR

Como en cada edición de Santiago a Mil, la colaboración conjunta con salas, centros culturales, festivales y creadores permite al encuentro robustecerse con obras que acercan el teatro a todas las comunas y públicos. Este año, destacan las alianzas con Centro de Extensión del Instituto Nacional (CEIN), que acogerá a las obras Chau, adiós chatarra electrónica, de Los Fi; Paloma ausente y El húsar de la muerte, de La Patogallina, y Tragicomedia del Ande, de Tryo Teatro Banda. También a la Corporación Cultural Acea del Encuentro, espacio de montajes comoMastodonte Show, de Carromato Cía; Impulso, de Circo Balance; Galileo y El abuelo que saltó por la ventana y se largó, de Teatropan, Ni solo, ni acompaña’o, de compañía De paso, Plata quemada y El sueño de Mó, de Teatrocinema.

En colaboración con el Festival de Artes Escénicas de Recoleta se realizará La parada de los topos, de Philippe Quesne (Francia); Mañana es otro país (Chile, Bélgica); la banda haitiana Follow Jah y el montaje de teatro de calle El jardín de los ángeles. Y junto al Festival Quilicura Teatro se presentarán las obras La Pichintún, La desobediencia de Marte y Tragicomedia del Ande, mientras que La Rebelión de los Muñecos aporta con los montajes nacionales Lear, Mujeres creadoras en el teatro de animación y Otelo, dirigidas por Jaime Lorca, más la argentina Martino Gomaespuma y la brasileña El maleficio de la mariposa. El teatro El Aleph tendrá en cartelera El rey y El 11 de septiembre de Salvador Allende, mientras que Gran Circo Teatro reestrenará Las vacas, mis ojos detrás de la ventana.

LAS COPRODUCCIONES QUE VUELVEN

Varias apuestas nacionales serán parte de la programación de Santiago a Mil. Estrenadas en el marco del ciclo 2019 de Teatro Hoy, de Fundación Teatro a Mil, vuelven a escena Dragón, de Guillermo Calderón; Plata quemada, de Teatrocinema, Pedro y el lobo, de Teatro y su doble; Tragicomedia del Ande, de Tryo Teatro Banda, y 2118: Tragedia Futurista, de La Patogallina, que además repondrá Paloma ausente, coproducción de 2018 sobre la mente y los procesos creativos de la cantautora y artista nacional Violeta Parra.

Pedro y el lobo, basada en el poema sinfónico del compositor ruso Serguéi Prokófiev, es un hermoso relato familiar que combina la asombrosa técnica de los muñecos manipulados por actores que Teatro y su Doble viene desarrollando desde hace más de una década, unida a un relato que habla de la relación del hombre con la naturaleza, los animales y el cuidado del medioambiente. Plata quemada, por su parte, escenificada con el lenguaje propio de Teatrocinema, está basada en la novela del mismo de nombre de Ricardo Piglia, que narra la ambición, sed de poder y corrupción de un grupo de ladrones que asalta un camión de valores y se escapa con el dinero, traicionando a sus compañeros de atraco. 2118, Tragedia futurista, cuenta la historia de Ana, una combatiente anarco-feminista que viaja por el tiempo para acabar con nueve influyentes personajes de la historia de Chile.

Estrenadas en años anteriores, vuelven Estado vegetal, luego de un 2019 lleno de aplausos y reconocimientos en su gira por el mundo; también, La desobediencia de Marte, un interesante montaje dirigido por Álvaro Viguera y protagonizado por Francisco Reyes y Néstor Cantillana, que cruza ciencia y teatro en un veloz diálogo entre dos astrónomos.


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