21.9.2020 | None

La “yapa” de la vida, una oportunidad para reinventarse

Por Ximena Abogabir, vicepresidenta y socia de Travesía 100

Algo raro está ocurriendo.

Chile enfrenta un proceso de rápido envejecimiento. Actualmente el 19% de las personas mayores tenemos más de 60 años; y para el año 2050, la cifra será de 33%: uno de cada tres.

Consultadas las personas que no viven con una persona mayor, el 70% considera que los adultos mayores se encuentran socialmente marginados y no pueden valerse por sí mismos. Sin embargo, según las estadísticas de salud física y mental, el 75,9 % de las personas de 60 años somos autónomas. Al preguntar a las personas mayores cómo están, la gran mayoría manifiesta estar “como tuna” o “como roble”, para indicar que seguimos siendo los mismos de siempre, sólo que nuestra apariencia ha cambiado debido al natural proceso de envejecimiento.

A pesar de lo anterior, la única invitación que la sociedad hace a los mayores post jubilación es a “descansar. Ello es una mala idea porque de ser aceptada, el proceso de deterioro se acelerará. No se trata de necesariamente seguir haciendo lo mismo que antes, pero sí aspirar a desarrollar nuestro potencial hasta los últimos días. Así como a los 20 hicimos un proyecto de vida hasta los 60 (estudiar, trabajar, formar familia), ahora probablemente tenemos por delante dos, tres y tal vez cuatro décadas, para lo cual lo sensato es disponernos a vivirlos plenamente.

Una vez finalizadas ciertas tareas, como la crianza o el trabajo formal, existen diversas opciones empoderantes: el emprendimiento (con o sin ánimo de lucro), el desarrollo personal o la vocación todavía no atendida de desarrollar una aspiración artística que, a lo largo de la vida, se mantuvo esperando el momento propicio para manifestarse.

Una vez finalizadas ciertas tareas, como la crianza o el trabajo formal, existen diversas opciones empoderantes: el emprendimiento (con o sin ánimo de lucro), el desarrollo personal o la vocación todavía no atendida de desarrollar una aspiración artística que, a lo largo de la vida, se mantuvo esperando el momento propicio para manifestarse.

El teatro es uno de los favoritos de las personas mayores. Permite desarrollar talentos hasta entonces insospechados, encontrarse y reflexionar junto a otras generaciones sobre los desafíos que especialmente ahora enfrenta la humanidad.

La invitación de Teatro a Mil resulta irresistible. La pregunta que podemos plantearnos es, ¿si no es ahora, cuándo?