18.7.2019 | Entrevista

Ana Luz Ormazábal y la creación escénica: “A veces el teatro se puede abordar desde campos mucho más abstractos que también son políticos”

Después de un 2018 cargado de residencias artísticas en Chile y Estados Unidos, la directora e investigadora escénica, Ana Luz Ormazábal, nos cuenta más sobre la obra que por estos días presenta en el Teatro Camilo Henríquez, y adelanta los temas que inspiran Al Pacino, trabajo que estrenará en octubre con el Antimétodo.

Por Lorena Caimanque L.

Al Pacino, la nueva creación que prepara Ana Luz Ormazábal junto a su compañía Antimétodo, se gestó entre residencias en The Watermill Center (Nueva York), una estadía en el Dartmouth College (Boston) y un mes de trabajo en Chile en el Centro de Creación y Residencia NAVE. Mirando hacia atrás, cuenta Ormazábal, fue un 2018 de varios aprendizajes y reflexiones, un proceso sin apuro y en el que contar con tiempo fue fundamental: “Tener espacio para crear es algo muy difícil porque los fondos cada vez son menos, entonces contar con cierto apoyo para darle forma a un proyecto sin tener que estrenar en tres meses es algo maravilloso ya que las preguntas se engrosan y te llevan a otros lados. Como grupo esa es nuestra postura frente al quehacer teatral, estamos abiertos a sorprendernos en el camino porque no somos una fábrica de salchichas y no queremos serlo tampoco”.

Profesora de la Escuela de Teatro de la Universidad Católica, Ana luz Ormazábal ha dirigido destacadas obras como Concierto (2012), Agnetha Kurtz Roca Method (2015) y Ópera (2016), todas piezas marcadas por lo transdisciplinar y la necesidad constante de pensar la práctica escénica desde diferentes formatos pues, dice, “el teatro se puede abordar desde campos mucho más abstractos que también son políticos y tienen mucho contenido sin necesariamente tener que decirlo o escribirlo todo el tiempo. En Antimétodo creemos en esto y hacemos un trabajo que se cocina y se piensa lento, eso nos hace sentido y nos da placer, que sea algo por lo menos para nosotros bien sagrado”.

¿En qué nueva disciplina profundizan en Al Pacino?

─ Nos metimos en el cine y descubrimos un género pre-cinematográfico que se llama “Comedia de Magia”, un formato que también se hizo en Chile y que era puro efecto visual, artesanal y análogo. Y ahí volvimos a la pregunta sobre la hegemonía de la visión, pensando esta vez en qué pasaba en el ojo antes de la pantalla, cuando todavía no estaba acostumbrado a la ilusión digital. Todo esto fue un descubrimiento muy hermoso porque habla totalmente de nuestra disciplina y nos lleva a pensar qué hubiese pasado si este género siguiera vivo, si quizás el teatro que se hace ahora sería mucho más transdisciplinar hace rato, mucho menos ligado sólo a la palabra.

¿Por qué les parecía interesante abordar el género de la Comedia de Magia hoy?

─ Porque tiene una marca que es muy interesante y que nos hace sentido moverla, investigarla y hacer nuestra propia versión de ella. Y esto tiene que ver con que creemos que todo lo que hacemos siempre tiene raíces para atrás, que el tiempo no es lineal. Nos hace sentido hacer una investigación formal desde la magia porque quizás me parece que hace falta un poco de eso también en la actualidad.

En los montajes de Antimétodo el público siempre juega un rol importante, ¿qué pasará en Al Pacino?

─ Cuando llega el estreno empieza otra investigación vinculada a la reacción del público, no sólo su evaluación sino que también su participación. En Al Pacino nosotros jugaremos con puros dispositivos relacionados con ángulos de visión, entonces dónde está el público va a ser muy determinante. Yo diría que es una puesta en escena que va a estar en movimiento para que el público pueda ver o no ver, para esconder y para mostrar. Eso será muy clave para el estreno. ¿Qué pasó?, ¿cómo se vio?, ¿qué efectos se lograban apreciar y cuáles no?

Tener espacio para crear es algo muy difícil porque los fondos cada vez son menos, entonces contar con cierto apoyo para darle forma a un proyecto sin tener que estrenar en tres meses es algo maravilloso ya que las preguntas se engrosan y te llevan a otros lados

Ana Luz Ormazábal
Directora de la compañía Antimétodo

© Isabel Ortiz, Centro NAVE.


“Hay algo político en hacer clases”

Paralelamente a su trabajo como investigadora escénica y directora teatral, Ana Luz también se ha desempeñado como docente en la Universidad de Chile y Católica, y a fines de este año dirigirá el egreso de las y los estudiantes de teatro de la Universidad Finis Terrae. Sobre esta otra gran pasión, dice que “hay algo político en hacer clases”, y que le importa mucho esta labor para “estar cerca de la gente joven y poder también entender otros procesos como, por ejemplo, los movimientos feministas que se han gestado dentro de las universidades en el país”.

Agrega que el hacer clases le ha permitido probar preguntas que también se ha hecho junto a su compañía, y dar vida a montajes como Diálogos en torno a la belleza, obra que presenta hasta el 20 de julio como parte del Ciclo nuevas directoras de Teatro Chileno: "Este es un montaje que surgió cuando yo hice clases de performance en la Universidad de Chile.Y ahí en ese curso yo llegué con la pregunta sobre la belleza en el arte y la hegemonía de la visión, y si es que sólo se puede acceder a lo bello a través de la visión, como en Al Pacino. Fue un trabajo hecho en la academia pero que agarró un cuerpo súper libre y experimental.

¿Y cómo responden a la pregunta sobre la belleza a partir de la obra que presentan?

─ Instalamos una ficción desde la propia Universidad de Chile. Es un coloquio sobre la belleza donde hay muchos académicos y expertos que en el fondo se pisan la cola todo el tiempo, y que se preguntan sobre si para apreciar tenemos que ocupar sólo el órgano de los ojos o lo podemos hacer desde otros sentidos. Y este tema era algo que nos interesaba mucho experimentar desde la performance. También pensarlo desde una conferencia que es un formato siempre interesante porque la gente puede opinar, puede levantar la mano y decir cosas, y eso a los actores y actrices los pone en otra situación.

¿Qué otras reflexiones aparecen al representar la academia desde dentro?

─ Las diferencias de género. En el fondo es copiar lo que una ve. Evidenciamos ciertos tratos, jerarquías que por suerte, hoy son cuestionadas. Varias instituciones están cambiando sus prácticas gracias al mayo feminista que vivimos el año pasado, pero todavía estamos en proceso y esto también se pone en evidencia en la obra. Y la verdad es que lo que pasó creo que no dejó a nadie indiferente, partimos todos, todas, todes a revisarnos. Ha sido increíble y doloroso.

¿De este análisis de lo que ocurre dentro de las universidades surge también la idea, junto a Manuela Infante, de acompañar la creación de autoras chilenas pero fuera de los espacios más académicos?

─ Este proyecto es algo muy personal y tiene que ver con acompañarse. Creo que hoy día es muy importante generar encuentros entre autoras y directoras porque generalmente una trabaja sólo con su compañía y no hay tanto diálogo entre mujeres que nos dedicamos a esto. Entonces desde ahí parte esta idea que yo creo que va a ser más presencial, no sé si la vamos a difundir tanto. Queremos que se mantenga así por ahora. Sólo diré que llegaron hartos proyectos y eso ha sido fuerte y conmovedor de leer a la vez. Son tantas mujeres distintas que están creando y hay muy poca visibilidad.

¿Y qué otros proyectos tienes en vista para este año?

─ Me gustaría poder presentar en Santiago La magnitud del momento, montaje que creamos junto la agrupación de Concepción Escénica en Movimiento, y en el que investigamos sobre Concepción y cómo esta ciudad se vincula al concepto de ruina. Trabajamos en torno a los distintos movimientos históricos, urbanos y telúricos para llevarlos al cuerpo. Es una puesta en escena bien plástica y material en donde también fue muy interesante compartir con una compañía de danza que tenía otras maneras de pensar, otras formas de usar la escena. Fue un trabajo muy intenso que presentamos a comienzos de este año en el Teatro Biobío y que nos gustaría traer ahora a Santiago.

Del 11 al 20 de julio.

DIÁLOGOS EN TORNO A LA BELLEZA

Ciclo Nuevas Directoras Chilenas
Teatro Camilo Henríquez (Amunategui 31)
Funciones de de jueves a sábado a las 20:30 horas