Daniel Veronese: "El Teatro es un arma de conocimiento"

Para el destacado director argentino - que llega a Santiago a Mil 2020 presentando las obras Encuentros breves con hombres repulsivos (una versión especial para el festival con actores chilenos) y La persona deprimida, ambas basadas en textos del fallecido escritor estadounidense David Foster Wallace - el Teatro fue el medio elegido para expresar su creatividad, y a la vez, constituye un espacio para generar disenso e incomodidad en el público. En tiempos de crisis, Veronese señala que el Arte debe esperar su momento, pero que inevitablemente los artistas hacen algo por su propia necesidad de sacar sus emociones.

Por José Arroyo Mancilla

- ¿Cómo llegaste a Foster Wallace?

- “Me pasaron hace unos 15 años un PDF de La broma infinita y nunca lo leía, pero me quedó el nombre, y hace tres o cuatro años estaba en Madrid y vi en una librería Entrevistas breves con hombres repulsivos” y dije “qué buen título” y lo compré, lo leí y dije “acá hay que hacer una obra”, llamé a los productores y conseguimos los derechos y listo, todo fue placer y cero dificultad, son joyas que tienen que ver con el Teatro y no con el espectáculo, hay cosas que hago que tienen que ver con la espectacularidad, con lo que se espera de mí con ese consenso que tiene que producir en la gente, y estas son cosas que las hacemos por placer y a sabiendas de que van a hacer entrar en crisis al espectador, va a producir disenso, va a producir discusión, lo que para mí es muy interesante como tarea del Arte, no del espectáculo”.

- Y esa es una de las preguntas que andan rondando justamente ahora, cómo el Arte se hace parte de la situación, de qué forma puede aportar.

- "Yo creo que no puede todavía, algo tiene que deglutir y después se va a hacer cargo, en estos momentos creo que es más importante el Periodismo, el Ensayo, la acción no dramática, que el Arte, yo como artista siento que, en esos momentos, si por ejemplo estás en una guerra, vos necesitas medicamentos, y el Arte es no es lo primario, hay que esperar cuando ya ha terminado de caerse todo lo que tiene que caer. Pero también el artista siente que tiene que hacer algo, por ahí la gente no lo necesita, pero el artista lo hace porque lo necesita, somos también un poco egoístas".

"Durante el holocausto hubo un centro de detención donde los alemanes llevaban a los artistas y mostraban a los grupos humanitarios lo bien que los trataban, para luego enviarlos igualmente a los campos de exterminio, era como un lugar de paso. Resulta que en ese lugar había una orquesta de músicos, y una vez fue la plana mayor y tuvieron que tocar para Hitler, y lo hicieron, pero tocaron sin levantar el telón, y eso fue un hecho mágico. Ahora en esa decisión de tocar, porque ellos eran artistas, con la sala llena pero separados, el Arte actúa como salvador, pero salvando más al artista, a esas personas que eran tratadas como una piltrafa, considerados como menos que un ser humano, en estos momentos es muy difícil que la gente pueda apreciar el Arte, ahora al artista lo salva, a mí el Teatro me salvó".

- ¿Cómo fue eso?

- "No me gustaba el Teatro, no iba al Teatro y de repente elijo el Teatro porque es un medio donde yo puedo expresarme, no es porque me guste, y ahora es parte de mi vida, yo soy un obseso buscador de la verdad y eso me hace feliz, cuando estoy trabajando busco mucho eso, para mí en el Teatro es más importante lo que me pasa a mí. Yo dirijo espectáculos que a mí me gustaría ver, yo busco sorprenderme y cuando yo me sorprendo creo que el espectador también, pero si hay dos segundos de una obra de una hora y media que no me gusta, los quito, porque si no me gustan a mí, no puedo dejarlos, y soy capaz de cambiar la obra para que no haya baches, me importa más el trabajo que hacemos con la obra, que la obra en sí".

Francisco Reyes y Marcelo Alonso para "Encuentros breves con hombres repulsivos"

- Este no es un Teatro fácil, sino que un Teatro que incomoda, que no utiliza el recurso del humor que, por ejemplo, en momentos de crisis, como pasó en Argentina, sirve para que la gente se olvide justamente de esa crisis.

-“Yo no voy a cuestionar a la gente que quiere ir al Teatro a divertirse, porque a veces yo también me pongo a hablar de fútbol y no pienso en nada, y eso es algo que también necesito hacerlo, pienso que el Teatro sirve como un salvavidas emocional en estos momentos ante situaciones muy dramáticas que está viviendo el mundo, Chile y Argentina, por ejemplo. Yo también vivo de ese Teatro, pero este otro lo disfruto, y a mí como creador me ha hecho conocer el mundo más, para mí el Teatro es un arma de conocimiento, por eso lo tengo que hacer (este tipo de Teatro) y sé que va a producir disenso entre la gente y no el consenso que tiene que producir el teatro comercial, la gente tiene que entrar y le tiene que gustar y tiene que salir a recomendar esa obra”.

-Y acá se encuentra con otra cosa

-“Acá la gente va entrar y se va a encontrar con un objeto que quizás le sea extraño, o quizás le sea conocido, pero que los va poner en jaque con algunas de sus cuestiones cómodas de la vida cotidiana, tiene que hacer eso, y lo hace de una manera muy sutil, es un lugar que si entras sensiblemente a la obra te vas a sentir un poco aludido y entrar en crisis, que es lo que pretende la obra, porque nosotros entramos en crisis haciéndola, no sabemos todo, la verdad es que es un texto que personalmente nos pone en crisis y esa crisis la transmitimos al público, puedes entrar o no, además son ceremonias pequeñas, delicadas, una delicatessen del Teatro”.

Daniel Veronese

"Para mí el Teatro es un arma de conocimiento, por eso lo tengo que hacer (este tipo de Teatro) y sé que va a producir disenso entre la gente y no el consenso que tiene que producir el teatro comercial" - Daniel Veronese

LA PERSONA DEPRIMIDA

- El mismo título nos lleva un tema de salud mental, y si pensamos en Chile, las movilizaciones tienen que ver con un sistema que te genera depresión y ansiedad, por llegar a fin de mes, por la precariedad de la vida etc.

- “Es el capitalismo salvaje, de todas formas, es un personaje muy especial el que hace María Onetto en La persona deprimida, yo creo que es el propio Wallace (Foster) el de la obra, una persona que justamente tomaba medicamentos y que se suicida cuando un medicamento dejó de funcionar, es muy triste. Esta persona es una persona que hace una especie de avance ante su depresión a la hora de poder hablar de eso, es un personaje que habla de la dignidad, y que está estupendamente actuado por María".

- Ella además tiene estudios de Psicología ¿influyó eso en el proceso creativo?

- “Yo converso mucho con los actores, abro este lugar vacío que hay antes de los ensayos, donde cualquiera puede opinar y hablar, y obviamente soy yo como director el que está mirando desde afuera, ella puede saber mucho de Psicología y es muy buena actriz, pero no se está viendo, y cuando uno no se ve, no puede tomar decisiones acertadas, entonces ella confía en mí, y sí, la escuchaba mucho al ser Psicóloga, pero de todas formas esto es Teatro y no un tratado de Psicología ni mucho menos, y hay que tener muy claro eso, no quiero que la gente venga a aprender algo de Psicología o a comprender algo de Psicología, la gente tiene que comprender algo del alma humana. La obra es sobre una persona deprimida, no sobre la depresión.

María Onetto

- Su relación, y sus problemas, con sus padres también aparece en la obra.

- “¿Quién no? Si naciste de los padres vas a tener problemas con los padres”.

- En el libro El mapa y el territorio de Michel Houellebecq, un padre y su hijo conversan acerca de cómo en la civilización occidental las personas son definidas por su función en la máquina productiva, por la profesión que estudiaron.

- "Necesitan objetos productores, mi historia tiene que ver un poco con eso, con un padre que pertenecía a la clase obrera y quería que yo prosperara y trabajara, y yo hace 35 años que no trabajo, para mi esto no es trabajo, es maravilloso. Acá pasa algo más que con los padres, es con el mundo que rodea a esta persona deprimida, en los cuales los padres son figuras protagonistas en su infancia, pero hay que entender algo que dijo alguien que no recuerdo que decía: hagas lo que hagas con tus hijos, te vas a equivocar”.

David Foster Wallace

TRILOGÍA "EXPERIENCIAS"

Ambos montajes pertenecen, junto a Los arrepentidos —del dramaturgo sueco Marcus Lindeen—, pronta a estrenarse en Buenos Aires, a la trilogía Experiencias, que fue el nombre con que Daniel Veronesse reunió a estas tres obras que, con distintos mecanismos, buscan introducir al espectador en temas socialmente ásperos, pero cercanos; incómodos, íntimos y familiares.

- ¿Cómo surgió la idea de crear esta trilogía?

- “No recuerdo muy bien, habrá sido un accidente, tenía ya los dos obras de Foster Wallace y quería hacer una cosa conjunta, no que formaran parte del mismo espectáculo, pero que fueran parte de algo, y tenía desde hace tiempo la obra de Marcus Lingen “Los arrepentidos”, me la pasaron hace dos años en México hace dos años y siempre estuve por hacerla, y la explicación podría ser que la es una obra biográfica, es una obra de teatro, pero es biográfica, esto otro (Foster Wallace) es literatura pero llevada a Teatro, entonces las tres fueron escritas para Teatro, lo que sería un común denominador. Y después son obras, que cómo te dije antes, provocan conflictos en el ser que está tranquilo. Como decía David Foster, aunque él habla de literatura yo lo paso a teatro, él decía “la buena literatura tiene que aplacar al que se siente incomodo e incomodar al que se siente cómodo” , es decir, tiene que modificar, ya sea ayudándote o abriéndote una puerta, diciéndote mira esto, despabílate un poco, y me parece que las tres obras tenían esto, y además van las tres en un mismo escenario con una mesa y dos sillas, Los arrepentidos es una obra que tiene un lugar crudo, áspero y a la vez muy humano, y creo que pasa con las tres obras”.