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Christiane Jatahy y Roberto Suárez: Dos sudamericanos fuera del molde

Una –brasileña– funde los lenguajes del teatro y del cine para poner en escena temas contingentes que remueven todos los sentidos, como The lingering now. El otro –uruguayo– se embarca junto a su compañía en ambiciosos proyectos en paralelo a la creación artística; el último de ellos: reconstruir un teatro en ruinas al mismo tiempo que ensayaban la obra Chacabuco.

Por Magdalena Andrade N.

CINE VERSUS TEATRO. Realidad versus ficción. Actor versus personaje. La directora de cine y teatro brasileña Christiane Jatahay (Brasil, 1969) ha encontrado la inspiración de su prolífico trabajo en la confrontación de conceptos que a primera vista se leen como antónimos, para poner en escena montajes que no solo disparan a todos los sentidos: también tocan temas que conmocionan, como el desarraigo de salir de la tierra de origen para comenzar de cero.

Y, como muchos de los grandes creadores, Jatahy, quien hoy realiza gran parte de su trabajo en Europa, al alero del Theatre National Wallonie de Bruselas, ha partido de estructuras clásicas para experimentar con nuevos formatos. Lo hizo con Julia, una adaptación de La señorita Julia, de Strindberg, que combinaba en el escenario pasajes prefilmados con otros en vivo; lo ha hecho en películas como A falta que nos move, que rodó durante 13 horas continuas y cuyo material se convirtió en una instalación, y ahora lo hace en Nuestra Odisea, un proyecto artístico basado en La Odisea, de Homero, que actualiza la epopeya de Ulises y la relaciona con los movimientos migratorios de la sociedad actual.

La primera parte de este proyecto se llamó Itaca (2018) que debutó en el prestigioso Teatro Odeón de París. La segunda, The lingering now | O Agora que demora | Our Odyssey II se acaba de presentar entre aplausos en Avignon y llegará a Santiago a Mil 2020. Una obra para la que la realizadora recorrió Palestina, Líbano, Grecia, Sudáfrica, el Amazonas y Río de Janeiro buscando historias de refugiados, migrantes y desplazados. A todos estos hombres y mujeres les pidió que recitaran versos de La Odisea, escritos hace más de 3.000 años, pero que en sus bocas suenan como la historia de sus propias vidas. Un montaje que cruza proyecciones con escenas en vivo, que enfrentan al espectador al relato en primera persona.

Un montaje que consolida a Jatahy en una de las creadoras más potentes del mundo, cosechando comentarios como este: “The Lingering Now está en otra categoría: es una genialidad teatral original, urgente, amorosa y autodisciplinada”, dijo el diario inglés The Guardian.

UN AVE FÉNIX

No todos los días un grupo de personas comunes y corrientes se aboca a una tarea tan titánica como hacer renacer un teatro desde las cenizas. Pero si ellos son parte de una compañía como el colectivo Pequeño Teatro de Morondanga, y su director es un creador como Roberto Suárez, la idea tampoco suena tan descabellada. Partiendo porque llevan 20 años investigando nuevas formas de llevar las historias a escena.

Uno de sus de sus trabajos, presente en Santiago a Mil 2015, es muestra de ello: la obra Bienvenido a casa, requería que sus espectadores fueran al teatro durante dos días para poder completar la historia. Y ahora, lo que presentarán en 2020 es su última producción, Chacabuco: una creación colectiva nacida al mismo tiempo que se embarcaban en la reconstrucción del Teatro Odeón de Montevideo, un espacio emblemático de las tablas uruguayas que se incendió en 1996.

A la cabeza de la compañía está Roberto Suárez (Uruguay, 1970), uno de los autores y directores más importantes de la generación de los 90 de ese país. Con su grupo han desarrollado un especial lenguaje teatral, que mezcla humor y tragedia: una contradicción que, como explica Suárez, sirve para poner en escena el “doble juego” que es la vida misma, y que la crítica ha comparado con el teatro del absurdo de Ionesco y Beckett.

Sin caer en etiquetas, para Suárez lo más importante es reflejar pequeñas grandes reflexiones. Chacabuco es un intento de eso: familiares y pacientes de un carismático terapeuta deben enfrentar su inminente muerte. En esta situación de emergencia, los personajes sacan lo ¿peor? de cada uno: su incompetencia, su egoísmo. Y demuestran que podemos pasar muchos años sobre la tierra, pero eso no significa que hayamos necesariamente aprendido a vivir.

Para más información sobre salas, espacios y funciones de cada obra, visita santiagoamil.cl