Teatro La Mala Clase vuelve a Santiago a Mil con nuevas funciones de El Dylan

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22 noviembre 2017

Teatro La Mala Clase vuelve a Santiago a Mil con nuevas funciones de El Dylan

Su directora, Aliocha De la Sotta, comparte su mirada sobre el impacto que ha tenido el montaje que cuenta la historia de un joven transexual asesinado en La Ligua. Asimismo, destaca el trabajo que han hecho con escuelas y estudiantes desde su estreno: “Si lográramos que cambie una mirada, una perspectiva con respecto al tema, sería extraordinario para nosotros”, asegura.

Por Diana Torres Arancibia

¿Cuál es el origen de esa homofobia o de esa transfobia en nuestra sociedad? ¿Cuál es el Chile que queremos? Se pregunta la directora nacional Aliocha de la Sotta a partir del montaje El Dylan del dramaturgo Bosco Cayo, que volverá a las cartelera como parte de Santiago a Mil 2018, y que cuenta la historia de un atormentado joven transgénero que murió trágicamente a pasos de su casa, por un grupo de individuos que le arrancaron sus sueños y la vida por el sólo hecho de ser diferente.

La obra, que está a cargo de la agrupación La Mala Clase, con la cual la directora trabaja desde 2009, está inspirado en un hecho real ocurrido en diciembre de 2015 en la comuna de Puente Alto y que en esta oportunidad nos lleva a La Ligua. “Recibí el texto, lo leí y me puse a llorar. Ese fue mi primer vínculo, porque lo encontré tremendamente injusto”, confiesa De la Sotta. “Para mí lo fuerte tiene que ver con el país que está reflejado, con la ignorancia, la violencia, porque el Dylan no existe en la obra, él ya está muerto y nosotros hacemos una especie de reconstitución de la escena del crimen, pero es una reconstitución que en el fondo pone bajo la lupa al país”.

El Dylan

(c) Javier Pañella

Este es el segundo trabajo que dirige la también actriz de la Escuela de Fernando González con el dramaturgo proveniente de La Serena. Anteriormente presentaron Leftraru (2014) y ahora vuelven a desarrollar el lenguaje escénico desde la identidad de los personajes, quienes no son inmutables, ya que todos van narrando la historia de Dylan.

“Trabajamos los conceptos de lo masculino y femenino, y del cuerpo andrógeno. De cómo la posibilidad de ser hombre o mujer no es más que una construcción en cada uno de nosotros y que podría haber sido otra. Somos conscientes de la transfobia, de la homofobia, de ese humor solapado que existe en todos nosotros, pero siento que hay algo más allá que tiene que ver con nuestros cuerpos, con nuestra posibilidad de libertad. Toda esa nomenclatura fue un hallazgo para nosotros e intentamos plasmarlo en la obra, por eso tiene este formato, en donde los actores no tienen que actuar personajes”, explica la directora.

El montaje es fruto también de la investigación previa que realizó la compañía, que consistió en el análisis de la educación sexual que hemos recibido desde el gobierno de Salvador Allende. Una realidad que para la agrupación, cuenta De la Sotta, es trascendental poner en debate, ya que nuestra sociedad sigue atrasada en temas de sexualidad.

Durante este año se volvió a discutir en la Comisión de Derechos Humanos del Senado el proyecto de Ley sobre Identidad de Género, el cual entró en discusión hace cuatro años. Son más de cien indicaciones, entre las que se aprobó excluir a las personas transexuales menores de 18 años de la posibilidad del cambio de sexo registral.

El Dylan se suma a este debate que también se ha hecho presente durante la campaña presidencial. Para De la Sotta, “en estos momentos hay una sintonía y si nosotros podemos contribuir a que la discusión sea más profunda, más amplia, más aguda, ¡imagínate! Si uno lo que quiere es hacer una obra de teatro, pero si eso trasciende mejor”.

El Dylan

El Dylan (c) Andrés Olivares

Posterior a su estreno en abril, la propuesta se presentó en distintos cursos de escuelas y liceos de Quinta Normal, Estación Central y en regiones del país, como parte del proyecto que tiene la compañía hace ocho años de llevar teatro contemporáneo y político a los adolescentes, y que han realizado en instituciones culturales como el Teatro Nacional Chileno, Matucana 100, el Centro GAM, y el Teatro UC, entre otros.

Esta instancia la docente la valora tremendamente, ya que son a partir de estas acciones que se generan los cambios. “Siento que puede ser de gran apoyo a los profesores, pero creo que quienes vayan tienen que estar dispuestos a entrar en ese diálogo, porque nuestra intensión es que nadie se vaya en forma pasiva a su sala. Si lográramos que cambie una mirada, una perspectiva con respecto al tema, sería extraordinario para nosotros”, asegura.

Hay una profunda creencia que el teatro es un factor de cambio. En concreto, ¿en qué lo ves?

Pienso que el teatro me transformó a mí y a mi grupo, y nos hizo ver el mundo de otra manera, porque sí tiene esa potencia. A nosotros nos han llegado cartas de los profesores, diciéndonos que desde que los cabros vieron La mala clase, el trato con ellos había cambiado. Quizás es pretencioso pensar que va a cambiar el mundo, pero pienso que lo importante es que nosotros como artistas nos transformemos, porque eso nos hace evolucionar como seres humanos.

El Dylan se presentará a las 22 horas del 19 y 20 de enero, y a las 20 horas del domingo 21 en el Teatro Camilo Henríquez (Hermanos Amunátegui 31, Santiago, Metro Moneda). Las entradas tienen un valor general de $6.000 y se pueden adquirir a través de Daleticket. Más información sobre la obra y sus funciones durante Santiago a Mil, revisa aquí.

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