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19 abril 2017

Ramón Griffero: “El Teatro Nacional Chileno no puede ser sólo una sala, tiene que ser algo más”

El dramaturgo y director nacional fue escogido como el nuevo Director Artístico del espacio dependiente de la Universidad de Chile. “Debe que ser un teatro donde el arte pueda cumplir su rol de enfrentarse a las secciones, de ser desafiante, de contribuir a la construcción del espíritu de un país”, dice su ahora responsable.

Por Karina Mondaca Cea

¡Salió humo blanco! Luego de varias semanas de especulaciones, este martes 18 de abril, la Facultad de Arte de la Universidad de Chile hizo un esperado anuncio: “Se informa a la comunidad universitaria que el nuevo Director Artístico del Teatro Nacional Chileno es el destacado dramaturgo y director teatral Ramón Griffero Sánchez, quien fue elegido a través de un concurso público realizado recientemente por la facultad. “.

La noticia no causó sorpresa. Ramón Griffero era uno de los nombres que más se repetía al momento de hablar sobre la nueva directiva que debería encabezar el teatro universitaroio tras la renuncia de Raúl Osorio en marzo de 2016. Sin embargo, para el destacado creador de 62 años, nunca fue una opción segura. “He postulado a muchos cargos, a muchos concursos, y generalmente no resultaban”, confiesa entre risas. “Pero me alegra mucho, porque es un cargo que va en continuidad con mi trabajo, con mis aspiraciones de consolidar las artes escénicas, valorizar los espacios y la creación. Y sobretodo, poder hacer resistencia desde este otro lugar, que es la que está al frente de la cultura de mercado”.

Ramón Griffero (c) Revista Qué Pasa

Griffero -quien se impuso a nombres como Abel Carrizo, Horacio Pérez y José Pineda-, llega al Teatro Nacional Chileno (TNCH) con más de 35 años de trayectoria en las artes escénicas. Sociólogo de profesión, fundó en Chile su compañía Teatro Fin de Siglo y gestionó el espacio de resistencia cultural El Trolley, que durante la dictadura de Augusto Pinochet sirvió como plataforma clandestina para difundir espectáculos de música, artes plásticas, danza, poesía, entre otros; y donde estrenó sus clásicos Historias de un galpón abandonado, Cinema Utoppia y 99-La Morgue.

Docente de destacadas escuelas de teatro, como la de la Universidad Católica, de Chile y la de Arte y Ciencias Sociales (ARCIS), Ramón Griffero se transformó en el Director Artístico del olvidado Teatro Camilo Henríquez en 2016, que por esos días funcionaba como el teatro de ensayo de la Universidad Católica y hasta hoy se encuentra bajo el cuidado del Círculo de Periodistas.

Ahora, desde mayo de 2017 hasta 2020, el creador chileno llegará al TNCH con una misión que él mismo describe como “refundacional”. “Comparto mucho la misión de la Universidad de Chile, como universidad pública y el concepto de lo público, donde la crítica y el saber es la base de un espacio universitario. Eso es lo que me interesa potenciar, los conceptos clásicos de la universidad. El refundar o el volver a hacer del Teatro Nacional Chileno un centro neurálgico de nuestra creación. Creo que lo que hay que hacer es volver al origen de este teatro, que fue referente, para que lo vuelva a ser. Que vuelva a ser un espacio conocido, querido, abierto a la comunidad, trasparente, que sea un lugar de encuentro y no sólo una sala que presenta obras. El Teatro Nacional Chileno no puede ser sólo una sala, tiene que ser algo más”.

¿Cómo se logra eso?

Vinculándolo con los protagonistas de nuestra creación: con escenógrafos, los diseñadores, abrir a todas las expresiones que se están manifestando. Hacerlo transversal a otras áreas. El teatro convoca y debe convocar a las artes visuales, al cine, a la literatura, eso es también parte de lo que la escena resume. Pero también hay que abrirlo a nuevas alianzas, a que la gente sienta que este teatro es parte de ellos, que es un teatro público y no privado.

Más allá de seguir la línea de la Universidad de Chile, de una institución pública, ¿cómo se va a reflejar el sello de Ramón Griffero? ¿Qué elemento de su trayectoria, de su forma de trabajar, le gustaría que quedara impregnado en la gestión que desarrollará durante tres años?

Frontis Sala Antonio Varas (c) Facultad de Artes U. de Chile

Yo creo debe que ser un teatro donde el arte pueda cumplir su rol de enfrentarse a las secciones, de ser desafiante, de contribuir a la construcción del espíritu de un país. Que tenga una relevancia más allá de nosotros, sino que una relevancia social, de convocatoria. Es un desafío que espero lograrlo, pero no hay ninguna vara mágica. La gestión del arte no es una empresa, no se resuelve con una carta gantt. Por eso, espero contar con el apoyo de todos y la participación, por supuesto. No tener apoyo porque sí.

Pero ha habido una respuesta muy positiva por parte de los agentes culturales. Todos están muy contentos de su llegada al Teatro Nacional.

Sí, eso me impresiona bastante y me alegra harto que haya un eco tan favorable.

¿Cómo recibieron esta noticia en el Teatro Camilo Henríquez, donde es o era el Director Artístico? ¿Qué va a pasar con la gestión?

Yo tengo un enorme agradecimiento al Camilo Henríquez, donde el Círculo de Periodistas tuvo la confianza de pasarme ese espacio tan querido para ellos y tan importante patrimonialmente. Tuvimos una completa libertad de programación y todo nos dio muy buenos resultados: tuvimos muy buena recepción por parte del público y se logró posicionar entre las salas.

Yo ayudaré a la transición cuando me vaya, para que se continúe con esa línea curatorial. Que el teatro siga siendo de espacio para las creaciones, donde lo más importante es la calidad y lo artístico, no los rostros. Con el Círculo estamos viendo algunos nombres que pueden ser afines, pero también que tengan interés en la gestión, porque son dos cosas diferentes. Yo no voy al Teatro Nacional para que sea el teatro mío o para mis obras, porque aunque pueda poner una de mis obras, el otro 90% de la programación es de otros. Por eso hay que buscar alguien que tenga ese mismo interés, que no es el interés de tener una sala, sino que de generar una difusión del teatro, no de tus obras, sino que de las artes escénicas. Eso es más complejo.

Crédito foto superior: Carlos Santibáñez – LUN
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