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5 junio 2017

Los Contadores Auditores en Surinam

Este texto fue creado en el Taller de Crítica a cargo de Javier Ibacache, el cual forma parte de las actividades de LAB Escénico de Teatro Hoy 2017. Por esto mismo, los comentarios que aparecen a continuación son de exclusiva responsabilidad de su autora, y no corresponden necesariamente a la opinión de Fundación Teatro a Mil.

Por María José Neira

Dueños de una singular estética y provistos de una experiencia que acumula diez años, Los Contadores Auditores estrenan su último trabajo acompañados de sus fieles seguidores.

La historia es el clásico viaje de búsqueda: un joven hijo emprende un viaje de reconocimiento personal. No conoce su padre biológico y siente una necesidad de encontrarse consigo mismo. Así arranca este argumento y justifica toda la seguidilla de situaciones que vendrán. El destino es Europa, pero podría ser cualquiera. Nombres como Surinam o Suecia,  son meras excusas para iniciar este recorrido mental por los referentes televisivos de sus creadores.

En la actualidad, el arte se entiende como acontecimiento y un acontecimiento teatral para un espectador es un objeto de deseo con duración finita. Para Los Contadores Auditores, el eje lingüístico/narrativo está en la visualidad. Desde allí se despliega la emoción y se desarrolla el humor, como segundo motor narrativo, elementos escénicos que sin duda ellos manejan hábilmente. Su trabajo –lleno de citas y saturado de color– permite al espectador un momento de descanso, dejar la mente en blanco y viajar.

Constructores de imágenes más que de historias, con alusiones a series como Game of ThronesBreaking BadThe Big Bang Theory consiguen generar la empatía del público. Quizás por esta razón un montaje hecho por ellos califica como acción de culto. La obra se anuncia, los fans –mayoritariamente jóvenes– se preparan y asisten en masa. Pero, ¿qué es aquello que convoca?

En medio de toda esta estética barroca, Surinam plantea problemáticas que no desarrolla: inmigración, globalización, abandono, soledad. Los temas sólo son presentados pero no son abordados porque la historia avanza y no permite detenerse a reflexionar sobre ninguno.

Tal como en nuestro contexto, los focos son tantos que muchas veces los acontecimientos relevantes acaban por diluirse antes de ser advertidos y reemplazos por otros, que parecen incluso ser más urgentes. ¿Es esta obra un espectáculo de una generación? ¿Qué se quiere decir respecto a la identidad actual? ¿La obra refleja el espíritu de un mundo desterritorializado? ¿Se presenta una perspectiva millennial? ¿Qué es lo busca este viaje? ¿Un lugar? ¿Un momento? ¿Qué es finalmente Surinam? ¿Un objeto de deseo?

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