La Re-sentida comienza a celebrar 10 años: "Siempre tuvimos la idea de formar una gran familia teatral"

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20 noviembre 2017

La Re-sentida comienza a celebrar 10 años: “Siempre tuvimos la idea de formar una gran familia teatral”

En 2018, la compañía nacional encabezada por Marco Layera cumplirá su primera década. Aquí revisan sus primeros pasos y los proyectos que los llevaron a viajar y ser reconocidos en todo el mundo. Durante Santiago a Mil volverán a presentar Tratando de hacer una obra que cambie el mundo y La imaginación del futuro.

Por Karina Mondaca Cea

Si hay algo que une a la compañía La Re-Sentida, es la amistad. Provenientes de distintas ciudades, regiones y escuelas de formación; cada uno de sus actuales integrantes coincidieron previamente en cursos, talleres o compartieron en eventos sociales, para finalmente ser amigos.

Todo partió a mediados de la década del 2000, cuando Marco Layera, Carolina Palacios y Nicolás Herrera coincidieron en la Escuela La Matriz de Valparaíso. Allí, el grupo comenzó a crear sus primeras obras teatrales (de 25-30 minutos), al mismo tiempo que conocieron a Benjamín Westfall, actor de la Universidad ARCIS, con sede en la misma ciudad. “De a poco nos fuimos dando cuenta que teníamos muchas cosas en común, que nos gustaban a todos”, recuerda Carolina, una de las fundadoras de la agrupación. “Ahí empezó una amistad unida por el teatro, o teatro unido por la amistad”.

La Re-sentida:

Los comienzos de La Re-sentida: Nicolás Herrera, Carolina Palacios, Marco Layera, Pedro Muñoz y Benjamín Westfall (izq. a der.)

Dejando atrás el cierre de la escuela que vio sus primeros trabajos, el grupo de amigos volvió a reunirse en Santiago, cuando en 2008 decidieron fundar su propia compañía. Según Carolina, con Marco “siempre tuvimos la idea de formar una gran familia teatral”, pero integrada sólo por quienes sintieran la misma motivación que ellos. “Marco busca la gente que sabe que lo va a acompañar en lo que quiere lograr, y que esté en una parada más o menos parecida a la que está él, en cuanto a lo que quiere comunicar con el teatro”, explica Benjamín Westfall. “Él ve personas que son trabajadoras, porque a él le gusta trabajar… excesivamente. Es como un cazador de talentos”, agrega entre risas como si se tratara de una broma con un toque de verdad.

Junto a Marco, Carolina, Nicolás y Benjamín, también estaba Pedro Muñoz, actor que conoció a Layera cuando coincidieron en la escuela Teatro Imagen de Gustavo Meza, en la capital. Al igual que sus compañeros, además del vínculo por trabajo, la relación de amistad entre ellos fue determinante para comenzar una carrera juntos. “Marco subraya que para cualquier obra, podrían haber muchos actores buenos, porque los hay, existen; pero hay algo que engloba lo que es ser una compañía: hay otros tiempos que se manejan, que no es sólo ensayar, sino que también buena disposición y ahí el ser amigos importa”, asegura.

Bajo el nombre de La Re-sentida, los jóvenes se plantearon hacer un trabajo que reflejara su disconformidad con la realidad chilena. “Queríamos hacer algo bien insolente, bien cara de raja. En ese tiempo teníamos un espíritu súper punki, en el sentido que odiábamos todo lo que era el mundo teatral, los que estudiaban con profesores conocidos, algunos apitutados y todo eso”, dice Carolina.

SIMULACRO de La Re-sentida

Simulacro

Así nació Simulacro, el primer trabajo de la compañía que muestra a un Chile que acaba de conmemorar su bicentenario, y que se encumbra como una de las más adelantadas en Latinoamérica. “Elegimos el tema porque era se estaba preparando todo para el Bicentenario de Chile, y era obvio que habían muchas cosas que no se estaban diciendo, porque todo era pura celebración”, recuerda Carolina sobre el montaje que presentó diferentes imágenes y personajes de la sociedad chilena, como el hijo de un detenido desaparecido que no puede entrar al Estadio Nacional, el niño que apedrea autos desde las pasarelas, el vendedor de una multitienda que muere con un televisor plasma en sus manos, una mujer que necesita urgentemente sentirse chilena, unos humoristas decadentes, un obrero que exige ganarse un fondo de cultura para arreglarle la dentadura a sus hijos, los actores que se cuestionan el rol del teatro, entre otros.

Luego de un proceso creativo marcado por una idea, un eje central propuesto por el director Marco Layera, y que posteriormente se fue nutriendo con improvisaciones de los actores; la compañía estrenó su primer trabajo, el cual no dejó indiferente a la crítica o al público. Así lo recuerda Carolina: “Yo no sé si es nostalgia o que me pongo romántica, pero tengo la impresión que con Simulacro queríamos presentar una obra que fuera un combo, que la gente se fuera, que no aplaudiera. De hecho pasó y nos gustaba”.

Para Nicolás Herrera, una de las razones de su propuesta, era que no había mucho que perder en aquella época: “Nosotros éramos de escuelas alternativas, de Valparaíso, y cuando llegamos a Santiago, nadie nos conocía. No teníamos pares, éramos los don nadie y eso fue más interesante para la gente. En ese tiempo se alababa mucho el trabajo del otro y el clan teatral era muy definido: Alfredo Castro estaba muy en boga, habían grandes estrellas del teatro y un gremio súper definido. Yo ni siquiera sabía quién era Fernando González”, confiesa entre risas. “A mí me decían ‘mira, ése es Radrigán’, y yo no tenía idea que era él”, agrega Carolina. “No teníamos vergüenza, no teníamos pudor. No teníamos que quedar bien con nadie, ni grandes maestros a quienes alabar”.

Salto internacional

El inesperado éxito de Simulacro, que no sólo les trajo buenas críticas, premios y giras internacionales, los llevó a un próximo desafío: ¿qué hacer para el próximo montaje? Un día, Marco llegó con una idea: “podríamos hacer una obra que se trate de un grupo de actores que están bajo tierra, tratando de hacer una obra que cambie el mundo”.

El trabajo de 2010 que llevó el mismo título (Tratando de hacer una obra que cambie el mundo), sirvió como una nueva oportunidad para poner en tela de juicio el oficio teatral: ¿Teatro? ¿Una herramienta de cambio social? ¿Teatro político? ¿Hoy? ¿Es efectivo? ¿Útil? ¿Son útiles los actores? “Marco tiene esa contradicción permanente de que el teatro es tan sublime, tan sensible, pero que al mismo tiempo no sirve para nada”, explica Benjamín sobre la naturaleza de estas interrogantes. “Todos las tenemos también, pero él está constantemente metido en las obras. Él trata de buscar el verdadero sentido del arte y su rol en la sociedad, lo mismo con el actor. Si sirve o no, si sólo le sirve a uno, si es una cosa ególatra, vanidosa, de aplausos; o si realmente sirve para algo, si la gente reflexiona, toma conciencia y genera algún cambio o modificación de la estructura social”.

Tratando de hacer una obra que cambie el mundo

Tratando de hacer una obra que cambie el mundo

El segundo montaje de La Re-sentida volvió a capturar la atención del público y la crítica, pero además los puso en el ojo de los principales festivales teatrales del mundo. España, Brasil, Argentina, Italia, Ecuador, Estonia, Bélgica, Francia, Holanda, Perú y Alemania fueron algunos de los países que visitaron gracias a la historia de estos cuatro personajes que tras estar cuatro años encerrados, sin contacto con el exterior, comienzan a recibir informaciones que un nuevo gobierno que ha erradicando la pobreza e injusticias sociales de nuestro país. “Nunca nos imaginamos que con las dos obras íbamos a viajar, lo único que queríamos era mostrar algo que estuviese acabado y que todos estuviésemos contentos con eso”, asegura Pedro sobre los dos primeros trabajos de la compañía.

El éxito de ambos trabajos rindió otros frutos: Marco fue invitado a Estonia a dirigir una versión local de Tratando…, y el próximo espectáculo de La Re-sentida se desarrollaría durante una residencia en Italia, gracias al trabajo en alianza de Fundación Teatro a Mil con el Festival Internacional de la Creación Contemporánea de Terni (Italia), el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, y el Centro Cultural Matucana 100.

El estreno se agendó en la misma sala ubicada en Estación Central, como parte del Ciclo Teatro Hoy 2013, y contó con la participación de nuevos integrantes de la compañía. Carolina “Nina” de la Maza y Diego Acuña se unieron a La Re-sentida casi de la misma forma que el resto de sus compañeros: ella fue compañera de su tocaya en un seminario de danza y luego fue productora de Tratando…; mientras que él compartió escenario junto a Marco en el que fue su último proyecto como actor.

Todos juntos partieron a Terni, Italia, donde se enfrentaron a un nuevo proceso creativo en el que contaron con un teatro sólo para ellos, algo que en Chile era casi imposible de conseguir. Por cuatro meses, la compañía improvisó, discutió y creó escenas de lo que sería La imaginación del futuroun trabajo que mostraba a un grupo de modernos Ministros de Estado que intentan asesorar al presidente Salvador Allende en sus últimos días y salvar su gobierno.

Para la compañía -que también incluyó a Benjamín Cortés en uno de los roles de ministros, y a José Soza y posteriormente a Rodolfo Pulgar como Allende-, además de lo que significó poner en jaque a la principal figura de la izquierda chilena, el montaje fue un gran avance en el área de producción. “Teníamos cosas mucho más técnicas que las obras anteriores, y por ende más pega. Por eso estuvimos más estresados, porque no llegábamos a los ensayos con todo lo necesario. Estábamos muy alerta, pero también muy angustiados”, recuerda “Nina”.

El trabajar al límite los llevó incluso al punto de no estar seguros de cómo terminaría la obra. “No teníamos final”, dice entre risas Carolina. “Probamos uno para el día del estreno, y al otro día el Marco lo cambió y le dijo sólo a una persona, que era alguien que entraba y pasaba la aspiradora. En la segunda función no entró a escena y todos nos quedamos ahí sin saber qué hacer”, agrega sobre las primeras presentaciones de un trabajo. Pero nada de eso importó, porque la obra recibió nuevamente buenas críticas y los llevó a recorrer los más importantes encuentros y recintos teatrales del mundo, como Festival d’AvignonFestival d’Automne à ParisThéâtre La VignetteThéâtre L’HippodromeThéâtre Jean-Vilar (Francia), Festival de  Santarcangelo (Italia), Festival de SingelFestival de LiegeThéâtre Le Manège (Bélgica), Festival MIRADATeatro Sesc ConsolaçãoTeatro  Sesc Ginástico (Brasil); y formar parte de la programación del Teatro Schaubühne am Lehniner Platz (Berlìn), Holland Festival (Holanda), Festival Sibiu (Rumania), Festival Panam (Canadá) y Wiener Festwochen (Austria).

En contra de la autocomplacencia

Tras ocho años de trayectoria, y entre medio de sus viajes y giras; La Re-sentida comenzó a trabajar en el que sería su cuarto trabajo. Siguiendo la línea de sus anteriores montajes, cuyos procesos creativos se extendieron por lo menos un año, la compañía empezó a preguntarse cuál sería el siguiente desafío cuando todavía realizaban funciones de La imaginación del futuro durante el primer semestre de 2015.

Sin el financiamiento del FONDART, y sólo con ahorros de sus integrantes y un aporte del teatro HAU Hebbel am Ufer de Berlín; la agrupación estrenó en Ciclo Teatro Hoy 2016 La dictadura de lo cool, el más ambicioso de sus trabajos por la gran cantidad de elementos dentro del escenario, y por el extenso grupo de trabajadores involucrados.

Luego de “joder” a personajes de la sociedad chilena, a los actores y a la izquierda del país; llegó el turno de hacer lo mismo pero con los protagonistas de la industria cultural nacional. “Durante nuestras giras nos dimos cuenta que esta ‘nueva generación’, de los 20 a los 50 años, hay un rango de gente que es igual en todos los países”, explica “Nina”. “Todos consumimos lo mismo, los que somos de izquierda todos pensamos igual y consumimos del capitalismo. Esa crítica está en la obra y lo hacemos a través de los artistas porque somos artistas”, agrega la actriz.

La Dictadura de lo Cool

La Dictadura de lo cool

El montaje muestra a un grupo de amigos ligado al mundo intelectual y artístico que se reúnen a celebrar al dueño de casa, quien ha sido nombrado Ministro de Cultura. Mientras en las calles se vive un efervescente ambiente de protestas, el celebrado decide marginarse de la fiesta tras haber tomado conciencia del hipócrita círculo que lo rodea y de lo ineficaz de la cultura y el arte burgués como gestor de un cambio profundo en la sociedad.

 

“Tomamos a los artistas como punto de partida e ironía, porque queríamos hueviarnos a nosotros mismos”, agrega su tocaya Carolina. “Queremos criticar la autocomplacencia que tenemos las generaciones nuevas, que posteamos en Facebook cosas contra Hidroaysén, apoyamos las ballenas y a los estudiantes; pero al final nadie hace nada concretamente. Por eso, la obra es una invitación a reflexionar sobre qué chucha nos está pasando, qué nos están vendiendo, qué estamos comprando y consumiendo, en qué nos estamos transformando y qué va a quedar para las generaciones que vienen”.

Están a punto de cumplir 10 años de carrera, ¿cómo es la evaluación de este tiempo?

Benjamín Westfall: Hace diez años éramos un grupo de hueones que no teníamos ninguna responsabilidad, más que las ganas de hacer lo que estábamos haciendo. Ahora todos somos papás y cambian las prioridades. Todos entienden a todos. Seguramente eso va a tener un efecto en lo que se haga después.

¿Crees que el factor hijos influya en el proceso creativo de la compañía?

BW: Sí, pero pucha, no sé. Igual han pasado otras cosas medias desagradables que afectan a la compañía, como la muerte de la Mary, que empezó a trabajar con nosotros en La dictadura de lo cool, pero que venía trabajando con el Marco desde antes, porque fue su alumna. Esa obra ahora sin ella no existe, porque hacía todo lo que no se ve. Era como la directora de escena, porque todos los objetos, todo lo técnico, que un cable tenía que ir por aquí o por allá, la asistencia de la cámara, o cuando un actor tiene que ir para atrás y encontrarse con su vestuario y ponérselo; ella se encargaba de todo eso, era como una máquina. Tras bambalinas funcionaba todo.

Entonces, ¿cómo enfrentan esta nueva etapa? ¿Cuáles son los desafíos que tienen para más adelante?

BW: Los desafíos ahora se presentarían cuando decidiéramos ensayar una nueva obra. Ahora tenemos giras y cosas muy manejables, pero igual escuché al Marco decir que tenía un par de ideas, pero como tuvo una guagua hace poco, no creo que sea algo cercano jajaja. Igual varios están con el duelo de la Mary, porque marcó un antes y después en la compañía. Entonces todas esas cosas juntas, que no sé si son desafíos, pero están ahí y cuando tengamos la posibilidad de trabajar en algo nuevo, van a estar. Quizás si hacemos alguna obra nueva, se va a tratar de eso mismo: de los hijos, la familia, las preguntas de la vida y la muerte. Nuestras obras siempre han nacido de las cosas que estamos viviendo, entonces seguramente podría ir por ahí. Quizás no, no sé.

Pero en resumen, ha sido la raja. Hemos tenido mucha suerte, pero también somos súper trabajadores. Nos juntamos hace 10 años atrás para hacer la obra y nos sacamos la cresta, ensayábamos hasta las 4 de la mañana, gratis. Y como ninguno era de Santiago y nadie sentía la obligación de rendir honores a su escuela o a algún maestro, podíamos decir lo que quisiéramos. Así partió, nunca nos imaginamos que recorreríamos en mundo haciendo teatro. Además que todo sucedió muy rápido, porque hicimos la primera obra y nos fue bien altiro. Con Simulacro no teníamos idea que lo que estábamos haciendo era algo nuevo o rupturista. Eso fue como una explosión, y de ahí entendimos algo o una manera de hacer teatro que funcionaba y que nos gustaba mucho hacer, y que involucraba mucho desgaste en nosotros mismos. Pero todos somos medios masoquistas, nos gusta ir más allá de los límites del cuerpo.

Yo creo que fue un golpe de suerte el que nos hayamos reunido este grupo de personas con gustos parecidos. El Marco tuvo que ver mucho con eso, porque como buen director, el 80% de la pega es a quién llamas a trabajar. Él vio en cada uno de nosotros algo parecido y lo que él quería, que era llevarnos al exceso e indagar en eso, en los límites. Eso ha dado muchos frutos, como viajar, conoces otros países y poder vivir del teatro. Eso es un lujo y no muchos pueden decir que lo han hecho. Eso es un privilegio.

La dictadura de lo cool

La dictadura de lo cool

Tratando de hacer una obra que cambie el mundo (el delirio final de los últimos románticos) y La imaginación del futuro se presentarán durante el mes de enero, como parte del Festival Internacional Santiago a Mil 2018. Conoce los detalles de fechas, horarios y salas de presentación aquí y aquí.

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