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3 abril 2017

Guillermo Calderón sobre Mateluna: “Es muy duro hacer una obra sobre alguien que en este momento está preso”

En enero fue el estreno de Mateluna, la más reciente obra de Guillermo Calderón, en Chile. El recorrido que realiza este montaje, desde la ficción hasta la realidad, ha generado frustración e incredulidad por partes iguales. Aquí Calderón comparte sus motivaciones para insistir en un teatro político y movilizador.

Por Rocío Valdez C.

Es una escena particular, aunque no salió en la televisión ni los diarios. Al finalizar cada una de las funciones de Mateluna, que se presentó en enero en el marco de Santiago a Mil, a las afueras del Teatro UC se congregó un grupo de protestantes con pancartas y volantes que abogaban por la liberación de un hombre llamado Jorge Mateluna. El público, al salir del teatro, se encontraba con esta protesta. Algunos pensaron que era una performance, parte de lo que acababan de ver dentro de la sala. Quizás, porque la realidad es más dura y difícil de aceptar.

Las protestas por la liberación de Jorge Mateluna empezaron después de que en 2013 fuera acusado de asaltar un banco en Pudahuel y robar 60 millones de pesos. Al momento de la detención, Guillermo Calderón y la compañía estaban de gira con Escuela, obra para la que el mismo Jorge Mateluna compartió las anécdotas de su breve historia como militante del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR). Breve, porque vivió de los 18 a los 30 años en la cárcel.

Guillermo Calderón, dramaturgo y director

En 2004, Jorge fue indultado y puesto en libertad. En 2013 fue encarcelado otra vez mediante un juicio cuestionable. Ahora, durante el mes de abril, la obra extenderá su primera temporada en la Sala Antonio Varas, mientras Mateluna sigue preso en la Cárcel de Alta Seguridad.

“Siempre pensé que Escuela iba a ser la primera parte de una trilogía sobre la lucha contra la dictadura”, cuenta Guillermo Calderón. “Pero cuando nos llegó la noticia de la detención de Mateluna supe que era un tema ineludible. Un colaborador nuestro está preso, y si no hago esta obra no puedo existir como autor de teatro político”.

No podías dejar esto a un lado y seguir con tus proyectos…

No, esta obra es una imposición de mi propio trabajo. Y es una obra dolorosa. Él está en la cárcel ahora mismo, y tiene la expectativa de que esta obra tenga repercusión social y política.

Cuando llega la noticia de que Jorge Mateluna fue detenido por el robo, ¿qué pensaron?

Algunos pensamos que, si lo había hecho, era comprensible. Es una persona que luchó contra la dictadura y que perdió toda su juventud en la cárcel… ¿por qué nos preocupamos tanto de los bancos?, ¿es el crimen más grave? Pero cuando lo fuimos a ver, enseguida nos dijo que él no fue, y le creemos. Después vino la investigación, hablamos con los abogados y revisamos el fallo. Incluso hay un libro, La justicia falla, escrito por la abogada defensora, Alejandra Arriaza, donde aparecen todas las pruebas, algunas discutibles y otras derechamente falsas. Cuando vemos eso, nuestra voluntad de creerle pasó a ser credulidad total.

Al comienzo de la obra vemos el vídeo de una ronda de reconocimiento en la cárcel, donde un testigo señala al sospechoso, y nos dicen que él es Mateluna, pero al final nos revelan que ese hombre no es Mateluna, y que Mateluna nunca fue identificado por el testigo.

El escenario es un espacio complicado. Si nos paramos a decir una verdad ojalá movilizadora, tenemos que reconocer que lo estamos haciendo desde una plataforma frágil. Por eso al comienzo mentimos explícitamente, para que el público asuma una postura crítica frente a la obra y al material que les damos, para que se cuestionen la versión del juez y de Carabineros.

Pero el público podría pensar que las pruebas del juicio que se presentan también son ficción.

Confío en las pruebas visuales, en el vídeo de la cárcel. No sé si una compañía de teatro es capaz de recrear eso. Pero sí, es complejo. Un director de un teatro belga nos dijo: “aclaren bien que estos documentos no son falsos porque, en cualquier parte del mundo, si un juez descubre una mentira tan flagrante por parte de los testigos, se anularía todo el juicio”.

En Chile, al parecer, la justicia no funciona así…

Es que, en Chile, se suma una resistencia política. Si yo condeno que esta persona haya sido del FPMR, me costará creer que Carabineros miente o que el juicio es inválido. Pero la obra no pierde fuerza por eso. Al contrario, expone la resistencia ideológica del público. Quien asuma que los documentos que presentamos son falsos, presume que Mateluna es culpable.

Mateluna

Esa resistencia ideológica se da incluso desde la izquierda.

La izquierda no quiere verse asociada a algo radical, porque pierden posibilidades electorales. Para la izquierda, éste es su pasado vergonzoso. Independiente de eso, la obra expone algo que debería convocar a todos los sectores políticos: en Chile no opera la presunción de inocencia y no hay derecho al juicio justo. La justicia no funciona bien.

¿Por qué crees que algunos han planteado que la obra comete el “error” de ir más allá del teatro?

Con toda su iconografía de izquierda, esta obra está pensada para que alguien en desacuerdo con el FPMR levante sus defensas. Es doloroso renunciar a mis defensas para aceptar la evidencia. A nosotros nos interesa ese público. Esos son los jueces, los testigos, los abogados, los fiscales, todos los que operan desde la presunción de culpabilidad.

¿Qué pasa en Chile que esto no es un escándalo mediático?

En cuanto una noticia habla de un ex frentista, enseguida se asume que es culpable de algo, y es muy fácil no ponerle atención. Nosotros estamos subiendo a YouTube los archivos de prensa del caso. En televisión apareció un general de Carabineros con el carnet de Mateluna en la mano, diciendo: “agarramos a un frentista, sabemos que es él, es culpable”. Eso es impresionante, lo culpan el día de su detención en la calle, antes de ser procesado. Pero como es un general de Carabineros, nadie lo cuestiona. Esto el juez ni siquiera lo consideró en el juicio.

A la salida del teatro se congregan familiares y personas que luchan por la libertad de Mateluna, y algunos llegan a creen que es parte de la obra. ¿Te preocupa?

No, para mí es importante que pase. Siempre he hecho obras políticas, pero a las obras les cuesta salir de sus cuatro paredes. Esta es la primera vez que hago una obra que se inserta en una campaña real. Cuando la gente sale y se encuentra con los lienzos en la calle, se vuelve a poner a prueba su credulidad. Y es muy interesante que el público, frente a lo que ve en la calle, todavía no lo crea.

 

Dijiste que era una obra dolorosa de hacer. ¿Qué pasa si no ocurre nada o, al contrario, si Mateluna llega a ser absuelto?

Si Mateluna sale libre, no va a ser por la obra, sino por un esfuerzo mayor, pero se revalidaría el rol del teatro político. Hasta el momento ya ha desencadenado cosas, han ido diputados y abogados a ver la obra, y en un plano más personal, ha significado un apoyo para Jorge. Él sabe que, por último, su caso indignó a algunos y que no fue ignorado. Eso ya es algo, aunque esta ilusión se transforme en una gran decepción. Para mí es muy duro hacer una obra sobre alguien que en este momento está preso. Me cuesta ser un proveedor de dolor, pero no puedo no hacerla.

¿Temen que nunca se revise el caso de Jorge Mateluna?

Sí. Sabemos que este caso depende mucho de la repercusión que tenga. Existe un posible caso contra los carabineros que prestaron falso testimonio, e incluso se puede cuestionar al juez, pero para eso tiene que haber una preocupación política antes.

Después de estas funciones, ¿qué sigue?

Quiero hacer una tercera parte donde contemos en qué está el juicio, quiénes han ido a verlo a la cárcel, qué consecuencias ha tenido la obra, y también queremos trabajar con las cartas. Jorge nos ha mandado muchas cartas donde nos cuenta cómo vive en la cárcel. Dos teatros fuera de Chile quieren que mostremos las tres partes, el viaje completo. Un productor australiano nos dijo que a esta obra le falta sólo una parte: cuando Mateluna sale al fin libre y entra caminando al escenario.

Mateluna se presentará del 20 al 29 de abril los días jueves, viernes y sábado a las 20 horas en la Sala Antonio Varas (Morandé 25, Santiago Centro, Metro Moneda). El valor de las entradas es de $8.000 preferencial, $6.000 general, $6.400 estudiantes y tercera edad preferencial, y $4.800 general; y se pueden adquirir a través de Daleticket, Boletería Teatral ubicada en Costanera Center y en el mismo teatro, durante los días de función, desde las 18 horas.

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