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27 junio 2017

Estado Vegetal: Directo a la raíz

Este texto fue creado en el Taller de Crítica a cargo de Javier Ibacache, el cual forma parte de las actividades de LAB Escénico de Teatro Hoy 2017. Por esto mismo, los comentarios que aparecen a continuación son de exclusiva responsabilidad de su autor, y no corresponden necesariamente a la opinión de Fundación Teatro a Mil.

Por Gonzalo Maruri

Un frondoso árbol ha provocado un corte de luz. Imperceptiblemente se movió de su sitio, lo que hizo que un joven bombero lo chocara mientras éste iba en su moto. Este accidente hace que el barrio en el que está instalado el árbol se revolucione en el intento de averiguar por qué ha sucedido este evento. La madre del bombero, una vecina habladora, un trabajador municipal, una vieja señora que conversa con sus plantas, una niña muy especial que juega con el árbol y el propio bombero que chocó con él son encarnados en escena por Marcela Salinas en Estado Vegetal, obra que se presentó con motivo del Ciclo Teatro Hoy de la Fundación Teatro a Mil en dependencias de NAVE, y que nos muestra una historia ramificada en estos personajes, planteando en ello inquietantes preguntas acerca del mundo vegetal que tanto solemos olvidar.

El montaje reluce desde un inicio por el cuidadoso trabajo realizado en su diseño integral, donde la labor de Rocío Hernández se orienta indudablemente hacia un minimalismo en escena. Un gran espacio en blanco, una mesa, una silla, un micrófono, maceteros, plantas y vestuario son parte de una construcción teatral que prescinde de lo superfluo para acentuar la figura de la actriz en la construcción de este relato coral.

Por otro lado, la iluminación aporta en este proceso de menos es más en la medida que permite la creación de atmósferas escénicas a partir de un uso simple de la luz, pero tremendamente calculado. Destaca en este sentido el set de luces elipsoidales posicionadas a distintas alturas y en forma de arco que emulan las distintas fases del sol. De esta forma la actriz en vez de ser iluminada, es ella quien debe buscar el halo de luz para desarrollar la escena, tal como lo hacen las plantas.

Y es que si hay un concepto clave que atraviesa toda la obra es el del reino vegetal. En este sentido, el trabajo teórico llevado a cabo por Manuela Infante reluce por su coherente concreción en elementos presentes en la escena, permitiéndonos conectar con aquellas preguntas más inquietantes respecto a un mundo que nos es desconocido a pesar de ser de vital importancia para nuestra existencia. Frases como “ellas han estado desde antes que nosotros y lo estarán después”, “no me puedo mover” o “cómo decir que algo está vivo si no muere” resuenan con fuerza en la construcción de un personaje misterioso para el ser humano, pero poseedor de una fuerza natural avasalladora.

Estado Vegetal exige un espectador atento (pero no conocedor), dispuesto a hacerse parte de una experiencia que muchas veces escapa de un análisis racional. La notable encarnación de estos personajes que hace Marcela Salinas, su manejo de un loop pedal para crear diálogos ramificados, la música de sintetizador que ayuda en la construcción de atmósferas, la alta economía del espacio y los objetos y el llamativo uso del humor en los diálogos hacen de esta entrega una propuesta teatral de alto impacto, que apostando por un tema poco abordado desde esta disciplina, permite hacer el cruce entre ciencia y teatro para enfrentarnos desde otro punto de vista con aquellas fuerzas de la naturaleza que aún no somos capaces de comprender. Es un viaje directo a la raíz.

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