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10 Julio 2017

Escénica en Movimiento: “Falta una mirada política-cultural a nivel país, pero en las regiones mucho más”

Conversamos con la agrupación residente en Concepción, la cual lleva seis años trabajando por reactivar la danza contemporánea en la región. “Es un área que tiene mucho potencial y hay mucha gente queriendo hacer cosas”, dice una de sus integrantes.

Por Karina Mondaca Cea

El terremoto del 2010 afectó de varias maneras a un grupo de artistas de la ciudad de Concepción. Así lo reconoce la bailarina Camila Contreras, quien luego de observar el panorama cultural en la región tras lo sucedido el 27 de febrero de ese año, se agrupó a otros compañeros –David Dinamarca, Sandra Vargas, Stéphanie Parent y Darwin Mora– y juntos tomaron una decisión.

“El terremoto nos remeció en el aspecto corporal, biológico, físico; pero también en el mental y emocional. Como acá fue bien fuerte, se cerraron varios espacios y se fueron dando cada vez menos posibilidades de crear”, explica la egresada del ya desaparecido Centro de danza Calaucán. “El que se tratara de una ciudad, de un lugar donde había habido una catástrofe, nos dio más ímpetu para poder realizar cosas. Ahí fue cuando dijimos ‘ya, este es el momento de hacer algo. Ahora o nunca’”.

Equipo de Escénica en Movimiento (c) Fanpage de Facebook

Todos juntos crearon un proyecto llamado Escénica en Movimiento, que surge en 2011 con el objetivo de reactivar la danza en la Región del Bío Bío, en un ambiente en el que esta disciplina no gozaba ni de reconocimiento, ni de organización. “Había un grupo de personas que hacía danza como hobbie, donde las academias tenían sus clases permanentes; y otro sector de bailarines que se habían formado y estaban un poco a la deriva, y trabajando todos de manera muy individualista. Esa también fue una motivación de trabajo, que necesitábamos el colectivo para poder generar espacios, porque solos no teníamos posibilidades concretas. Había mucho bailarín formado, pero que no estaba organizado y que no tenía dónde mostrar sus propuestas, por ende, muy desarticulado”, recuerda Camila.

Pero además, el desafío de la agrupación penquista tuvo un objetivo más específico, como lo era desarrollar la danza contemporánea en la zona: “En Concepción estaba medio obsoleto lo que se estaba haciendo, ya que toda la formación tenía que ver con sólo un estilo, como lo es la danza clásica o la danza moderna. No se conocía mucho, a nivel de procesos creativos, o de formación, lo que era la danza contemporánea. Por eso decidimos armarlo”.

Así comenzaron a generar programas de formación, realizar workshops e invitar a profesores que dictaran seminarios. Luego siguieron las temporadas de danza en pequeño formato, y posteriormente LOFT, un festival de danza que ya lleva cinco versiones, pero que partió en departamentos, en restaurantes, con 30 personas en el público. En 2012 se conformaron como Centro Cultural con una personalidad jurídica.

Ya llevan aproximadamente 6 años funcionando como agrupación, y han desarrollado tres aristas de trabajo, como lo son la Creación, Formación y Producción. ¿En qué consiste cada una?

Estas tres áreas de trabajo son los pilares fundamentales, y de ahí nos organizamos, intentando que se potenciaran. Primero, tenemos un trabajo horizontal: no tenemos un director, y si bien tenemos roles que hemos asumido en este tiempo; no es algo vertical, sino que todas las decisiones las tomamos en conjunto.

Tenemos la Formación, donde hemos realizado cerca de seis programas que le llamamos EMFOCO, que partieron como pasantías y ahora en 2017 tenemos un programa de formación continua en danza contemporánea, donde los docentes son los propios integrantes de Escénica en Movimiento y otros invitados.

Luego tenemos el área de Producción, de difusión, que es principalmente el festival LOFT, que ya lleva cinco versiones y este año nos adjudicamos un segundo fondo Iberescena y también un FONDART regional para poder realizar el festival. Esto nos ha permitido generar nexos a nivel nacional e internacional.

También está el área de Creación, que es donde hemos generado obras, que desde un principio decidimos que debía ser en residencia y con procesos creativos en los que participaran directores o coreógrafos que nos interesaran. Así trabajamos con Elías Cohen, y creamos un trabajo llamado Furia Feria; luego Happyland con Thomas Bentin, que es un danés que reside en Chile hace tiempo; y junto a Chevy Muraday, hicimos Cuerpo fronterizo. Ahora en cartelera estamos con otra obra de Bentin, llamada Y se escaparon del peso de la oscuridad.

También firmamos un convenio con el Centro Cultural Artistas del Acero, que es una corporación que está acá en Concepción y nos han dado facilidades para el uso de espacios de ensayo y también para presentar espectáculos. Ellos son nuestros colaboradores permanentes.

Muestra final de EMFOCO5, uno de los proyectos de Escénica en Movimiento

Uno de sus más recientes proyectos es Corredor Sur, una itinerancia de obras por algunas regiones de la zona. ¿Cómo nace el proyecto?

Corredor Sur, es un proyecto de difusión y cooperación, que fue posible gracias a un Fondo de Intermediación del Consejo de Cultura, y que invitaba a generar redes. Nosotros ya estábamos generando redes con la danza del sur, con la gente de Valdivia, Puerto Montt y Chiloé, porque siempre nos habíamos conectado a través de festivales, y ellos venían para acá o nosotros para allá.

Se dio la oportunidad, y generamos este Corredor Sur de danza contemporánea, que son tres obras que han itinerado por seis meses –En lugar de nada del Ballet Municipal de Valdivia, DES-NUDO de Tierra Húmeda, y Cuerpo Fronterizo de Escénica en Movimiento–, y donde hemos llevado a las regiones de Los Lagos, Los Ríos, La Araucanía y Bío Bío. Ha sido súper intenso, pero muy interesante, principalmente por el asunto de las redes, la colaboración y la asociatividad que hemos generado. Además que es un proyecto de bastante dinero, en el sentido de fondos, porque implica mucha producción; entonces hemos tenido que organizar todo muy bien y ha sido un trabajo muy interesante. Por eso mismo, ya proyectamos una versión 2018 y ojalá poder ampliar el recorrido no sólo al sur, sino que al Maule, Valparaíso y la Región Metropolitana.

¿Cómo evalúan este tiempo de trabajo? ¿Cuáles crees que han sido sus principales desafíos?

Obra Cuerpo Fronterizo

Ha sido bastante trabajo y ni nos hemos dado cuenta cómo ha pasado el tiempo, porque uno hace, hace y hace, y después uno va cuáles son las cosas a mejorar.

Nuestro paso principal fue cuando nos hicimos centro cultural, porque nos dio una mirada más amplia y pudimos desarrollar nuestra misión y visión, todo nuestro perfil estructural. Nuestro desafío, obviamente, es no querer depender tanto de los fondos, pero son una necesidad y vamos a seguir postulando. Pero nos gustaría tener un espacio y poder generar algo más a nivel territorial, y seguir avanzando.

La mayoría de los integrantes de Escénica en Movimiento está trabajando solamente en esto, a tiempo completo, entonces también es desafiante a nivel emocional, familiar.

Luego del trabajo que han realizado como Escénica en Movimiento, y también con la aparición de otras iniciativas que buscan reactivar la danza contemporánea en el sur de nuestro país, como Festival de Danza Junto al Río en Valdivia, o lo que está haciendo Danzasur en algunas zonas; ¿cómo describirías el estado de la danza, hoy, en la región?

Yo creo que es un área que tiene mucho potencial y hay mucha gente queriendo hacer cosas. Me da la impresión que en Santiago está todo muy saturado, no hay campo laboral, creativo, y eso igual cansa a las personas que están allá, y se vienen para acá.

Por otros lado tenemos muchos centros culturales -de los 50 que creó el gobierno de Bachelet- que tienen infraestructuras muy buenas, pero que no se ocupan de la mejor forma porque están a cargo de gente que no es la más idónea.

Pero creo que estamos bien, porque están sucediendo cosas. Los desafíos tienen que ver con una articulación, una cooperación, mucho más efectiva a nivel de las agrupaciones, y también de institucionalidad. Ahora, si bien se están abriendo más espacios, todavía está el tema de que la danza sigue siendo visto como un hobbie, siendo ninguneada, como que todavía no se toma el peso de que es un arte que es independiente, autónomo y que puede generar discurso, reflexión. Ahí están los desafíos también. O en el ámbito profesional, porque nosotros generamos programas de formación, y otras agrupaciones también lo están haciendo; pero debería haber una institucionalidad mucho más clara y que permita generar espacios para las personas de regiones. Falta mucho una mirada política-cultural a nivel país, pero en las regiones mucho más”.

Foto superior: Cuerpo Fronterizo (c) Fanpage Facebook

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