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13 septiembre 2014

Después del Royal

Por Paulina Roblero.

Como una buena receta, la llegada del Royal Court a Chile fue la suma de los ingredientes perfectos que dio lugar a un hecho inédito en la historia de la dramaturgia nacional: dos países involucrados (Chile e Inglaterra), tres instituciones trabajando en red (Fundación Teatro a Mil, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes y British Council), tres profesores británicos (Nick Payne, Leo Butler y Elyse Dodgson), cinco artistas que oficiaron de jurado (Alejandro Moreno, Flavia Radrigán, Benito Escobar, Víctor Carrasco y Paly García), doce dramaturgos chilenos seleccionados, una sala de teatro que los recibió para trabajar (Teatro de la Palabra) y tres talleres (entre 2012 y 2013) que dieron como resultado doce montajes que recientemente fueron publicados en doce tomos y de los que dos se estrenarán próximamente.

El grupo compuesto por Emilia Noguera (Proyecto de vida), Pierre Sauré (Novela), Begoña Ugalde (Toma), Juan Andrés Rivera (Palo Rosa), Claudia Hidalgo (Ese algo que nunca compartí contigo), Bosco Cayo (Negra. La enfermera del general), Gerardo Oettinger (Aroldo Dinamarca), Daniela Contreras (Lo que se perdió. Súperhéroes en tu jardín), David Arancibia (Ñuke), Florencia Martínez (Tiempos mejores), Andrés Kalawski (Diez mil cosas), Camila Le-Bert (Chan!), vivió una experiencia única en torno al trabajo creativo y colectivo, pero que tenía como norte desarrollar y apoyar la autoría y voz propia de cada joven exponente. “Lo más destacable de los talleres en Chile fueron definitivamente los lazos que se crearon entre los dramaturgos, quienes son artistas y personas sobresalientes, y el equipo del Royal Court. La dedicación y el compromiso, el cariño y la apertura, el talento y la mirada íntima de estos doce escritores es extraordinario. Cada uno de ellos vio este proyecto como una forma única y original de trabajo. Espero que el diálogo que se inició en abril de 2012 continúe floreciendo en el futuro”, reflexiona Elyse Dodgson, Directora Internacional del Royal Court Theatre, tras dos años del inicio de los talleres.

Del dicho al texto

“Piensen en una obra contemporánea, original y urgente que se les ocurra para abordar lo que sucede en el Chile actual”, con ese desafió se dio inicio a la jornada de talleres, el que fue dirigido por Elyse. El compromiso de los dramaturgos fue tal, que se reunían en el Teatro de la Palabra (recinto que fue la sede de los tres talleres) los días sábado, uno de los pocos momentos libres que tenían en las intensas jornadas, para seguir trabajando en conjunto, repasar sus textos, hacer lecturas dramatizadas y continuar con el proceso que los hacía cuestionar sus creaciones desde diversos ángulos.

“En un plano muy personal significó ‘creerme el cuento’ como dramaturgo. Ahora digo que soy un 3D (Diseñador, Dramaturgo y Director). Participar en los talleres me hizo mirar la dramaturgia mucho más seriamente y comprender su valor en el teatro. Muchas veces se dice que hay que ‘romper la jerarquía’ del texto, pero es no es muy real en Chile, que es más bien país de actores y de directores-actores. Además, nos entregó herramientas para sistematizar y problematizar nuestra escritura, lo que significó para todos la idea de que estábamos escribiendo -como ellos mismos nos pidieron- la mejor obra que hubiéramos escrito hasta el momento”, explica Juan Andrés Rivera, opinión que comparte Emilia Noguera: “El haber estado en los talleres constituye un antes y un después en la manera que tengo de ver mi oficio como dramaturga. No es que mi forma de escribir haya cambiado radicalmente sino que hay una concepción del oficio que cambia. Si antes uno era una actriz que escribía obras de teatro, ellos nos enseñaron a comprender que somos dramaturgos y que escribimos obras que sólo nosotros podemos escribir y que ahí está el valor. En lo particular está lo universal”.

Las dinámicas de los talleres fueron intensas, pero rindieron tremendos resultados. Cada uno de los dramaturgos logró desarrollar su obra. Hoy hay doce escritores que dieron vida a doce montajes que en lo que proyecta del 2015 irán estrenándose en las salas locales tomadas por diversos directores.

“Las obras demostraron una variedad de temas y fueron escritas por doce autores muy distintos y con voces únicas. Lo que tenían en común es que cada una de ellas toma los hechos traumáticos de la historia chilena y los trae al presente. Las obras van desde creaciones muy políticas a algunas que pueden parecer más cotidianas, domésticas, íntimas desde la sátira a la comedia y la tragedia, pero cada una de ellas da una perspectiva particular del Chile contemporáneo”, comenta Elyse.

Entre cuatro paredes

De las doce obras creadas en los talleres, dos de éstas están prontas a estrenar en el Teatro de la Universidad Católica. Palo Rosa (Juan Andrés) y Proyecto de vida (Emilia) son montajes que hablan de lo que sucede en la intimidad de un hogar, la dinámica de familias chilenas que viven su propio universo, pero que son un reflejo cruel de las problemáticas que enfrenta el Chile actual. Son historias que desde lo íntimo apelan a lo global, un teatro de denuncia que te golpea desde el humor negro, la sátira. Diálogos filosos que juegan con el espectador, aquel que ríe y lo hace con cierta culpa porque sabe que todo lo dicho es cierto (todo lo horrible y visceral del ser humano cuando se ve expuesto) y para evadir a veces resulta más conveniente reír que llorar. “Emilia y Juan Andrés tienen una voz teatral distintiva y poderosa. Ambos dramaturgos mostraron un profundo conocimiento de las mecánicas del teatro y el impacto de la sátira”, explica Elyse.

Sur de Chile, un joven adolescente y su abuela viven una estrecha relación que se ve cuestionada cuando la mejor amiga de esta, la Nury, sospecha de las conductas de él. A partir del caso de Daniel Zamudio, Juan Andrés Rivera, mitad del creativo equipo Los Contadores Auditores, crea Palo Rosa, un montaje que habla sobre dos mujeres que buscan, a través de un procedimiento casero, “normalizar” al joven del que se sospecha homosexual, mientras en la casa fría y de madera resuenan los pasos de la Parada Militar.

Es una comedia negra sobre el choque de dos generaciones, del miedo y el prejuicio: “…no queremos que la gente se entere de este problema y empiece a… ¿cómo es la palabra? Discriminar”. Bajo la dirección de Alexandra Von Hummel, y con las actuaciones de Mario Avillo, Felipe Gómez, Carolina Jullian, Alejandra Oviedo y Nicole Sazo, la obra se estrenará en el Teatro de la Universidad Católica el 26 de septiembre con funciones de miércoles a sábado a las 20.30 horas, hasta el 8 de noviembre.

Palo Rosa es una producción de Teatro UC y financiado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo Nacional de Desarrollo Cultural, Fondart Regional convocatoria 2014.

La inspiración de Proyecto de vida fue el mediático caso de las nanas de Chicureo. Dirigida por Cristián Plana y con la actuaciones de Carmen Disa Gutiérrez, Bárbara Ruiz Tagle, Stephany Yissi y Cristián Carvajal, el clasismo, el desapego de Carolina y Alberto, padres de Luis Alberto, un joven desamparado y obeso que sólo recibe atención de Irma, la nana, es la dinámica de cuatro personajes que dialogan desde la relación patrón – peón, el abuso sicológico, la ira contenida.

“Cristián Plana es un director al que admiro mucho y es a quien tuve en mente para mi obra desde el primer momento que la escribí, eso me da mucha confianza y también ansiedad por ver el resultado”, dice Emilia. La obra estará en cartelera del 17 de octubre al 6 de diciembre, con funciones de miércoles a sábado a las 20 horas.

“Son obras increíblemente valientes que retratan comunidades muy distintas, una privilegiada y otra pobre en distintas partes del país. Pero ambas comparten la combinación del humor y la política y retan a la audiencia a mirar su propio mundo en una forma diferente”, concluye Elyse.

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