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10 abril 2015

Darío Lopérfido: “Las expresiones de la cultura son las que hacen a las sociedades mejor”

El pasado mes de febrero se anunció que el Teatro Colón de Buenos Aires cambiaba de dirección. Darío Lopérfido asumió como nuevo guía de este emblema cultural de la capital argentina, poniendo en marcha cambios en la programación de abono de la presente temporada y con substanciales novedades en la gestión del teatro, sobre todo en lo que respecta a la accesibilidad de los públicos, y en la curatoría de la temporada de 2016.

Por Sonia López

Conversamos con el recién estrenado director -que compagina esta labor con la de director del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA)- acerca de las medidas tomadas durante estos primeros meses de ejercicio y sobre la importancia de la innovación en la gestión del Teatro Colón que, según Lopérfido, “tiene que ser permanente”.

¿Qué novedades ha introducido en estos primeros meses como director del Teatro Colón?

He tomado algunas decisiones de cambio de esta programación, y algunas que han sido bastante resonantes. Especialmente, en la puesta de la ópera Parsifal, que es la del cierre de la temporada. Luego está todo lo que son funciones extraordinarias, que son fuera de abono, que en esas sí estamos practicando bastantes cambios.

En el programa del ballet estamos modificando muchas cosas y estamos programando vacaciones de invierno para chicos y una programación extra que se llama “El Colón fuera del Colón”, que se celebra en una plaza muy bonita que está al lado del teatro.

No es solamente programar. Hemos practicado una serie de innovaciones muy rápido como, por ejemplo, la programación por televisión en el Canal de la Ciudad de Buenos Aires de los conciertos que viene realizando la Orquesta Filarmónica. Aquí se hizo una integral de las nueve sinfonías de Beethoven y se transmitieron todas por televisión e internet en directo. El programa del ballet ya se filmó y se pasa por televisión también. Y, por otro lado, implementar una política de apertura, que tampoco se hacía, que consiste en que los ensayos generales sean abiertos al público y gratuitos. Con eso está aumentando el volumen de público.

Todas estas son innovaciones de gestión. Mientras, estoy preparando la temporada 2016, que vamos a presentar en julio de este año. Esa es otra cosa innovadora. Vamos a dar mucho más tiempo para que se vendan los abonos, y vamos a presentar una temporada más larga. La queremos presentar más al estilo europeo, con mucho tiempo.

¿Qué motiva estas novedades en la gestión?

Hay que estar muy atentos a las políticas de innovación. El Teatro Colón es un emblema de Buenos Aires, en el mundo es muy conocido, es un edificio emblemático, es un teatro con una acústica privilegiada, que tiene dos orquestas y un coro estables, un ballet… tiene una producción muy grande. O sea, la innovación tiene que ser permanente. Yo, por mi trabajo de los últimos años, estoy permanentemente viajando, conozco la mecánica de funcionamiento de los teatros del mundo, y me parece que justamente esos teatros no se tienen que anquilosar en su funcionamiento.

El Teatro Colón fue siempre muy contemporáneo, y tiene que ser contemporáneo en su programación y en su modo de gestión. Contemporáneo no quiere decir transgresor ni nada por el estilo. Me refiero a contemporáneo en la mirada respecto al funcionamiento del teatro y la incorporación de nuevos públicos.

¿La incorporación de nuevos públicos persigue derribar la imagen elitista con la que a veces se ha catalogado al Teatro Colón?

El Colón no es un teatro elitista. Ese es un mito. Por ejemplo, todos los domingos a las 11 de la mañana hay un ciclo de intérpretes argentinos que es gratuito. Uno puede conseguir entradas para el Teatro Colón fuera de abono a buen precio. Uno puede decir sí, la entrada es cara para el abonado, en la función de Gran Abono, que sucede una vez al mes donde la gente va vestida muy bien, pero no es la cotidianeidad del teatro. El teatro es accesible y, por supuesto, es mucho más accesible que espectáculos que suceden a dos calles, como en la calle Corrientes, que son de muchísimo menos calidad y que no están en teatros con la belleza y acústica del Colón.

Ahora, una cosa es la accesibilidad y otra cosa los nuevos públicos. A mí lo que me interesa es que vaya la gente, porque muchas veces la gente tiene dinero y no va al teatro. En Buenos Aires ahora hay muchísimos ciclos de ópera y de música clásica, y yo quiero acompañar eso. Hay que aprovechar esto, porque las expresiones de la cultura son los que hacen a las sociedades mejor.

¿Qué importancia tienen las redes que se establecen entre teatros o entre ciudades, como Buenos Aires y Santiago?

La tiene, y mucha. En un par de meses me voy a reunir con el director del Teatro Municipal de Santiago. Con el Municipal vamos a fortalecer mucho el funcionamiento de una organización que se llama OLA (Óperas Latinoamericanas). Eso pasa mucho en Europa. Hay que entender también que en Europa las distancias son mucho más cortas, pero creo que el Colón tiene que profundizar cada vez más sus intercambios de artistas y de producciones, especialmente con el Municipal y con el Solís (de Montevideo), que son los más cercanos.

Por otra parte, en estos últimos años ha sido impresionante el crecimiento del teatro chileno. Muchísimas obras se han presentado en Buenos Aires desde que tenemos este acuerdo con Fundación Teatro a Mil. No solo se presentaron en el FIBA, sino que luego algunas hicieron temporada. Con Manuela Infante nosotros coprodujimos con el FIBA Cristo y su último trabajo, Zoo. Yo diría que Chile es con diferencia el país latinoamericano que más producciones muestra en Buenos Aires.

¿Nos podrías adelantar alguna novedad de la programación del FIBA 2015?

Buenos Aires es una ciudad curiosa para hacer un festival, porque tiene mucho teatro. Para mí son muy distintas las ciudades que tienen durante el año poco teatro y las que tienen mucho. Hay mucho teatro oficial, comercial e independiente; es impresionante la actividad. Yo trato de presentar cosas que sean muy contemporáneas, de un nivel de exigencia alto y que no se parezcan a las tendencias, a lo que el público puede ver durante el año en Buenos Aires.

No puedo adelantar demasiado de la programación porque aún estamos trabajando fuerte. Lo que sí vamos a hacer es un acuerdo entre el festival y el Teatro Colón, ya que dirijo ambos, para presentar en el marco del FIBA una ópera de Brett Bailey, artista sudafricano que estuvo en Santiago a Mil este año. Él tiene una versión de la ópera Macbeth de Verdi, que la hace con artistas congoleños y, la verdad, es muy impactante. Se presentó en Londres, París y Sudáfrica con muy buen recorrido y muy buena recepción. Será un estreno en Latinoamérica. Ese va a ser el cierre del FIBA en el Colón.

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