Álvaro Viguera: “Lo que me pone más feliz es darme cuenta de que el público está leyendo lo que uno quiso hacer”

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7 diciembre 2017

Álvaro Viguera: “Lo que me pone más feliz es darme cuenta de que el público está leyendo lo que uno quiso hacer”

Uno de los directores jóvenes más destacados de nuestro país presentará en Santiago a Mil, La desobediencia de Marte de Juan Villoro, un autor que a su juicio “tiene una frescura y una forma de acercamiento muy rica y que me acomoda mucho”. En el Teatro Municipal de Las Condes hablarán de astronomía y humanidad, esperando que al igual que en sus elogiados  trabajos anteriores, el público los acompañe.

Por Gabriela González F.

“He tenido una historia con las obras de Juan Villoro”, dice inmediatamente el director de teatro Álvaro Viguera al referirse a La desobediencia de Marte, montaje que se presentará en enero próximo en el marco de la edición número 25 del Festival Internacional Santiago a Mil.

Y claro, en su lista de trabajos dirigidos figuran dos obras de autoría del periodista y escritor mexicano: Conferencia sobre la lluvia, estrenada en 2015 con Alejandro Goic en el rol protagónico, y ahora La desobediencia de marte, con funciones entre el 19 y 21 de enero en el Teatro Municipal de Las Condes.

LA DESOBEDIENCIA DE MARTE

Álvaro Viguera (al centro), junto a los actores Francisco Reyes (izquierda) y Néstor Cantillana (derecha), protagonistas de La desobediencia de Marte

“Hace un tiempo intenté hacer una de sus primeras obras y una de las más conocidas: El filósofo declara. Es una comedia con mucho contenido filosófico y eso me llamó mucho la atención. Estuve en conversaciones con un posible elenco, conocí a Juan, pero por varias razones ese proyecto no logró concretarse”, cuenta.

 En ese encuentro Villoro le regaló un ejemplar de Conferencia sobre la lluvia, proyecto que tuvo una temporada en el Teatro UC.

Juan Villoro es un autor al que regresas cada cierto tiempo. ¿Cómo podrías definir su obra teatral?

Pese a que es autor que no tiene muchas obras de teatro, escribe más novelas, ensayos y artículos periodísticos, Juan experimenta y juega con el teatro. Tiene una frescura y una forma de acercamiento muy rica y que me acomoda mucho. Él no se considera un dramaturgo purista y en su obra existe cierta libertad o rareza en su dramaturgia.

Sus temas son más novelescos, en mi opinión, pero consigue introducirlos de muy buena manera en el teatro. Me parece que hay una particularidad que me acomoda en su estilo.

¿Cómo se gesta el proyecto La desobediencia de Marte?

En 2015 estrené Conferencia sobre la lluvia y me contacté con la organización del Festival Puerto Ideas, quienes acogieron mi propuesta de presentarla en el marco de esa actividad.

En el caso de La desobediencia de Marte fueron ellos -Puerto Ideas- quienes me invitaron a trabajar el texto de Villoro ya que tenía que ver con astronomía y dos figuras centrales de esta disciplina: Tycho Brahe y Johannes Kepler. Nos pusimos a trabajar y tuvimos una muy buena presentación en Antofagasta este año, luego vino Juan y ahí nos enteramos que era la primera vez que la obra se mostraba. Fue el estreno universal, dijo la presentadora de Puerto Ideas, vinculándolo con el tema del universo y la astronomía.

Luego se sumó la Fundación Teatro a Mil como coproductor para tenerla como parte de la programación del Festival Internacional de Teatro Santiago a Mil 2018.

Se ha comentado de esta obra que a partir del encuentro de estas dos figuras fundamentales de la astronomía, se transita por temas grandilocuentes como el Universo y por otros de índole más común, como la cotidianeidad o la envidia. ¿Coincides que la obra transita por esas dos líneas?

Sí. Hay dos corrientes en la obra, una es esa pomposidad de una visión intelectual del mundo, la historización de los grandes padres de la astronomía y su relación de discípulo- maestro que es casi viciosa, en el sentido de que dependían mucho el uno del otro. Pero el autor también trata de mostrar el lado B de esa relación al no llevarlos a un altar y, al contrario, tratar de humanizarlos.

También hay metateatro y se quiebra esa estructura para incorporar a los actores que haciendo esta obra y los problemas que hay entre ellos.

LA DESOBEDIENCIA DE MARTE

La desobediencia de Marte © Matías Quilográn

En las funciones previas, ¿cómo ha funcionado el metateatro con el público?

Las dos veces que lo hemos mostrado ha funcionado mucho y eso me parece muy bonito. Imagina que quien lo usa por primera vez es Pirandello a comienzos del siglo XX con la famosa obra Seis personajes en busca de un autor, quebrando las estructuras del  teatro al poner a estos personajes peleando con el director de la obra y uno pensaría que el metateatro ya no funciona hoy, pero en la experiencia de esta obra sí.

¿Cómo describirías el proceso de trabajo de esta obra?

 Ha sido muy valioso y distinto. Todo este año hemos estado trabajando la obra, pero de manera intermitente, lo que ha permitido que vaya madurando. Cada vez que la hemos presentado, nos imbuimos nuevamente en ella y en sus problemáticas. Este proceso extenso me ha permitido ser más delicado en los temas. Además, cuando trabajas con elencos de dos actores las obras tienen otro tiempo y otras lógicas de construcción.

Luego de las presentaciones de Santiago a Mil, ¿la obra tendrá temporada en alguna sala?

No sabemos. Hay intenciones de viajar, de tener una temporada, pero hasta ahora no tenemos nada. Debo reconocer que me gusta eso de no saber, de tener algo de suspenso.

Reconocimiento y públicos

Desde que asumiste la dirección teatral has recibido bastante reconocimiento tanto de los especialistas de teatro como del público ¿Por qué crees que tu trabajo es tan transversal?

Por un lado, creo que he logrado moverme en distintos estilos y eso me permite agarrar cierto termómetro de público y entender que hay distintos tipos de espectadores. No se trata de prejuiciar al público, pero he entendido que hay determinados contextos y que los contenidos funcionan de cierta manera en éstos. Ir conociendo al público ha sido un gran aprendizaje.

¿Cómo podrías definir el trabajo que realizan junto a Antonia Santa María con la productora La Santa?

Álvaro Viguera

Nos hemos puesto como objetivo, por lo menos por ahora, trabajar con grandes autores, revisitar a figuras fundamentales y darles cierta espectacularidad a las puestas en escena. Partimos con Happy End, de Bertolt Brecht, este año estrenamos Tío Vania, de Antón Chéjov, y el 2018 presentaremos Todos eran mis hijos, de Arthur Miller en el Teatro de la Universidad Católica.

¿La espectacularidad como una forma de acercar a los públicos?

Espectacularidad en el sentido de que la gente pueda vincularse desde ahí con la obra. Ha sido una decisión nuestra acercar el teatro desde ese lado también.

Eso implica mayores esfuerzos en términos de producción…

Sí, un esfuerzo mayor en temas como los fondos, ya que son obras caras. Nos rompemos la cabeza buscando apoyos porque creemos que lo hemos hecho bien. Nos hemos acercado al mundo de los privados, que tienen que participar en cultura, entender y confiar en que pueden apoyar iniciativas artísticas.

¿El balance hasta ahora es positivo?

Tengo la sensación de que ha sido un buen camino. No quiere decir que siempre hagamos obras grandes, al contrario creo que uno está siempre yendo y viniendo, pero en el caso de esta trilogía que concluirá el próximo año creo que las decisiones tomadas han sido acertadas y que la gente nos ha acompañado.

No puedo negar que me agrada cuando reconocen tu trabajo y lo critican bien, pero sinceramente, a mí lo que me pone más feliz es darme cuenta de que el público está leyendo lo que uno quiso hacer. Cada obra tiene su naturaleza y lo que trato es encontrar la naturaleza que la obra está pidiendo para llevarla hoy en día a escena. Que el público reaccione y logre hacer la lectura es lo más potente.

La desobediencia de Marte se presentará durante Santiago a Mil 2018 los días 19, 20 y 21 de enero, en el Teatro Municipal de Las Condes. Las funciones comenzarán a las 20 horas del viernes y sábado, y a las 18 horas del domingo. Las entradas tienen valores de $6.000 a $14.000, y las puedes adquirir en Daleticket. Conoce las promociones y descuentos aquí.

Fotos: Fundación Teatro a Mil

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