Aliocha de la Sotta: “Para mí lo fuerte tiene que ver con el país que está reflejado, con la ignorancia y la violencia” | Fundación Teatro a Mil

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20 Abril 2017

Aliocha de la Sotta: “Para mí lo fuerte tiene que ver con el país que está reflejado, con la ignorancia y la violencia”

Desde su vereda como directora teatral, nos da su mirada sobre el impacto que ha tenido El Dylan, que cuenta la historia de un joven transexual asesinado en La Ligua. Asimismo, destaca el trabajo con escuelas y analiza la Muestra Nacional de Dramaturgia. “Quizás es pretencioso pensar que vamos a cambiar el mundo, pero lo importante es que como artistas nos transformemos”, afirmó.

Por Diana Torres Arancibia

¿Cuál es el origen de esa homofobia o de esa transfobia en nuestra sociedad? ¿Cuál es el Chile que queremos? Se pregunta la directora nacional Aliocha de la Sotta a partir del montaje El Dylan del dramaturgo Bosco Cayo, que se presenta en Matucana 100 y que cuenta la historia de un atormentado joven transgénero que murió trágicamente a pasos de su casa, por un grupo de individuos que le arrancaron sus sueños y la vida por el sólo hecho de ser diferente.

La obra, que está a cargo de la agrupación La Mala Clase, con la cual la directora trabaja desde 2009, está inspirado en un hecho real ocurrido en diciembre de 2015 en la comuna de Puente Alto y que en esta oportunidad nos lleva a La Ligua. “Recibí el texto, lo leí y me puse a llorar. Ese fue mi primer vínculo, porque lo encontré tremendamente injusto”, confiesa De la Sotta. “Para mí lo fuerte tiene que ver con el país que está reflejado, con la ignorancia, la violencia, porque el Dylan no existe en la obra, él ya está muerto y nosotros hacemos una especie de reconstitución de la escena del crimen, pero es una reconstitución que en el fondo pone bajo la lupa al país”.

Este es el segundo trabajo que dirige la también actriz de la Escuela de Fernando González con el dramaturgo proveniente de La Serena. Anteriormente presentaron Leftraru (2014) y ahora vuelven a desarrollar el lenguaje escénico desde la identidad de los personajes, quienes no son inmutables, ya que todos van narrando la historia de Dylan.

“Trabajamos los conceptos de lo masculino y femenino, y del cuerpo andrógeno. De cómo la posibilidad de ser hombre o mujer no es más que una construcción en cada uno de nosotros y que podría haber sido otra. Somos conscientes de la transfobia, de la homofobia, de ese humor solapado que existe en todos nosotros, pero siento que hay algo más allá que tiene que ver con nuestros cuerpos, con nuestra posibilidad de libertad. Toda esa nomenclatura fue un hallazgo para nosotros e intentamos plasmarlo en la obra, por eso tiene este formato, en donde los actores no tienen que actuar personajes”, explica la directora.

El montaje es fruto también de la investigación previa que realizó la compañía, que consistió en el análisis de la educación sexual que hemos recibido desde el gobierno de Salvador Allende. Una realidad que para la agrupación, cuenta De la Sotta, es trascendental poner en debate, ya que nuestra sociedad sigue atrasada en temas de sexualidad.

Tan solo la semana pasada se volvió a discutir en la Comisión de Derechos Humanos del Senado el proyecto de Ley sobre Identidad de Género, el cual entró en discusión hace cuatro años. Son más de cien indicaciones, entre las que se aprobó excluir a las personas transexuales menores de 18 años de la posibilidad del cambio de sexo registral.

El Dylan se suma a este debate, el mismo que viene desde la ciudadanía y otros creadores como el cineasta Sebastián Lelio quien estrenó recientemente en Chile la película Una mujer fantástica, que tiene como protagonista una mujer transexual que sufre la pérdida de su pareja. Al respecto, para De la Sotta, “en estos momentos hay una sintonía y si nosotros podemos contribuir a que la discusión sea más profunda, más amplia, más aguda, ¡imagínate! Si uno lo que quiere es hacer una obra de teatro, pero si eso trasciende mejor”.

A partir de mayo la propuesta se presentará en distintos cursos de escuelas y liceos de Quinta Normal y Estación Central, como parte del proyecto que tiene la compañía hace ocho años de llevar teatro contemporáneo y político a los adolescentes, y que han realizado en instituciones culturales como el Teatro Nacional Chileno, Matucana 100, el Centro GAM, y el Teatro UC, entre otros. Una instancia que la docente valora tremendamente, ya que son a partir de estas acciones que se generan los cambios.

El Dylan (c) Teatro La Mala Clase

“Siento que puede ser de gran apoyo a los profesores, pero creo que quienes vayan tienen que estar dispuestos a entrar en ese diálogo, porque nuestra intensión es que nadie se vaya en forma pasiva a su sala. Si lográramos que cambie una mirada, una perspectiva con respecto al tema, sería extraordinario para nosotros”, asegura.

Hay una profunda creencia que el teatro es un factor de cambio. En concreto, ¿en qué lo ves?

Pienso que el teatro me transformó a mí y a mi grupo, y nos hizo ver el mundo de otra manera, porque sí tiene esa potencia. A nosotros nos han llegado cartas de los profesores, diciéndonos que desde que los cabros vieron La mala clase, el trato con ellos había cambiado. Quizás es pretencioso pensar que va a cambiar el mundo, pero pienso que lo importante es que nosotros como artistas nos transformemos, porque eso nos hace evolucionar como seres humanos.

17 años tomando riesgos

Aliocha De la Sotta es directora y docente reconocida en Chile. Desde que comenzó a trabajar ha tenido cercanía con temas relacionados a los conflictos sociales y políticos, como la discriminación, la precariedad, la educación y la violencia naturalizada. Su nombre suena con montajes como TrovarsiFumar por deporteLa chancha, entre otros.

Ninguna de sus obras ha pasado desapercibido, muy por el contrario, han generado repercusión no solamente en Chile, sino que también a nivel internacional. Un ejemplo de ello es Hilda Peña, una obra que retrata a una mujer que pierde a su hijo en un tiroteo ocurrido en 1993 en Apoquindo. El trabajo ha viajado a Argentina y Perú generando a su paso reflexiones necesarias en la audiencia.

“Fue súper buena la recepción, y creo que es porque el tema es universal. Esa madre y ese muerto, siento que son de Latinoamérica, porque de hecho en Argentina la resonancia era impactante, mientras que en Perú la asociaban a la historia de Chile. Hay algo de esa madre que no tiene respuestas”, dice la directora.

Aliocha de la Sotta

Uno de los últimos desafíos que emprendió a nivel profesional fue convertirse en la directora artística, junto a Jaime Lorca, de la XVII Muestra nacional de Dramaturgia, el único espacio de carácter público y organizado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), de experimentación y reflexión de artistas emergentes y consagrados.

Desde esa vereda pudo aportar con su conocimiento e inclinaciones, dando como resultado una muestra enfocada en llevar la dramaturgia a diferentes públicos, como lo fue en los 20 colegios y las regiones de Santiago, Valparaíso, Rancagua y Talca.

Si bien la Muestra Nacional de Dramaturgia es una instancia muy importante en la escena, es un festival que presenta numerosas dudas, ya que cabe la pregunta sobre el enfoque, si está dedicado a los dramaturgos o a los directores, si faltan más laboratorios escénicos donde se pueda trabajar por más tiempo las obras, o el cuestionamiento sobre ¿cómo generar diferencias y avances cuando el tiempo de exhibición es muy breve?

 ¿Se logra avanzar de esa forma?

A mí me hubiera gustado que todos los creadores se quedaran con esas obras y esas propuestas siguieran. Ahora, las condiciones actuales del teatro son complicadas. La precarización de la que siempre se habla es mucho más compleja de lo que uno se imagina. Nosotros somos trabajadores y necesitamos lo mínimo, y la Muestra de Dramaturgia se acaba y los presupuestos se acaban y las obras se terminan. Hay que tener mucha fuerza y un grupo sólido para poder continuar, pero además hay que volver a pensar la Muestra.

A tu parecer, ¿cumple su objetivo?

Es importante que una Muestra Nacional no contemple solamente ganadores de Santiago y para que pueda ganar un joven de Tarapacá, tiene que recibir talleres, que ahora se estén haciendo en regiones. Lo que pasa es que también hay que definir cuál es el objetivo del festival y allí nuevamente volvemos a lo mismo. ¿Cuál es el objetivo del Consejo de la Cultura? Y en ese sentido, ¿el del ministerio que no existe?, O sea, ¿qué es lo que se quiere del arte en Chile? Se le pide mucho a la muestra, nosotros nos preocupamos de la educación. Hay una Muestra Nacional de Dramaturgia, pero hay jóvenes de segundo medio que ni siquiera saben lo que es dramaturgia, por eso hicimos una curatoría que consistía en estos tres ejes: educación, región y ciudadanía.

El Dylan se presenta en el Centro Cultural Matucana 100 (Avenida Matucana 100, Estación Central. Metro Quinta Normal o Estación Central). Funciones del 7 al 30 de abril, los días jueves a sábado a las 20 horas, y domingo 19 horas. Entradas: General $5.000, estudiantes y 3ra edad $3.000, jueves popular $2.000. Más información en Matucana 100.

 

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