Aline Kuppenheim y el teatro con marionetas: "El desafío es lograr que interpreten, actúen y transmitan emociones". | Fundación Teatro a Mil

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14 agosto 2017

Aline Kuppenheim y el teatro con marionetas: “El desafío es lograr que interpreten, actúen y transmitan emociones”.

La actriz y directora de la compañía Teatro y su Doble (ex Teatro Milagros), presenta un ciclo en el Teatro Nacional Chileno con los tres montajes de la agrupación. La artista también participará de la actividad gratuita La marioneta en el lugar del actor, un encuentro con el público que se llevará a cabo en el mismo teatro el miércoles 16 de agosto.

Por Sergio Espinosa

El martes 18 abril la Facultad de Artes de la Universidad de Chile informó que el nuevo director artístico del Teatro Nacional Chileno era el destacado dramaturgo y director teatral, Ramón Griffero. Para Aline Kuppenheim, fundadora de la compañía Teatro y su Doble (ex Teatro Milagros), el cambio en la administración de esta histórica sala fue clave para presentar el ciclo que trae de vuelta los tres montajes que la compañía ha desarrollado en más de una década.

“Con esto de la nueva administración de Ramón, siento yo, los criterios de programación cambiaron. Nosotros hacemos teatro con marionetas y eso, nunca lo había visto en el Teatro Nacional”, reflexiona la actriz, sobre el ciclo que presentará hasta el 2 de septiembre sus tres obras icónicas: Feos, Sobre la cuerda floja y El capote.

Este último, un espectáculo de marionetas basado en la obra del ruso Nikolai Gogol, fue la primera creación de Teatro y su doble. Las posibilidades que ofrecía la historia, hicieron que la compañía incursionara en otras técnicas de representación. “Tenía que ver con las características esenciales del protagonista del texto, que es un hombre muy frágil y muy vulnerable, entonces la marioneta podía encarnar muy bien eso y la metáfora de este hombre manipulado por fuerzas superiores a él”, explica Kuppenheim.

Rápidamente, el público logró conectar con las emociones que transmitían los muñecos “y surgió la idea de dedicarnos como compañía a este lenguaje, lo que no impide que a lo mejor, algún día, hagamos otro tipo de teatro. Por el momento, ese es el lenguaje en el que estamos más metidos en la búsqueda”, agrega la actriz.

Feos, se presentará hasta el 19 de agosto

Empezaron a trabajar con El capote el 2005 y la estrenaron el 2007 ¿Ha cambiado el público en estos 12 años, Aline?

La verdad es que era un misterio lo que iba a pasar, porque siempre en Chile y en general en Latinoamérica, la marioneta está vinculada con el mundo infantil, con los títeres, con la entretención más familiar, y El capote es un texto un poco más duro, no es precisamente teatro infantil. Ahí teníamos la gran duda de qué iba a pasar, porque estábamos un poco a caballo en dos lenguajes aparentemente contrapuestos, entonces hicimos una media donde pudiéramos incorporar a los niños a este texto, pero sin excluir tampoco a los adultos.

¿Y el público empezó a ser más adulto?

Empezó a pasar que la gente llegaba con niños, pero después empezó a llegar mucho público adulto solo y empezó a instalarse en un circuito más de teatro convencional, como cualquier otra obra con actores, lo que fue bastante sorprendente. Y luego, cuando seguimos con la segunda, pasó exactamente lo mismo. Por eso con la tercera, que fue Feos, decidimos hacerla derechamente para adultos, porque ya sentíamos que el público adulto tenía en sus posibilidades, en su mente, ver una obra actuada por marionetas

Las funciones de Sobre la cuerda floja, serán desde el 24 al 26 de agosto

¿Al público le cuesta conectarse con las emociones de un objeto o muñeco, es una dificultad?

Pasa al revés, porque la marioneta está vinculada a algo que es muy atávico en nosotros, que es la mirada subjetiva sobre el mundo, una mirada metafórica que es propia del ser humano. La marioneta, el muñeco o el objeto representativo del ser humano, nos ha acompañado desde siempre, desde antes del teatro incluso. Entonces es algo que es muy propio nuestro, desde guaguas. Tú a un niño lo puedes seducir con un objeto en movimiento, y ese niño va a creer que lo que está viendo es una realidad, y lo mismo ocurre a lo largo de toda nuestra vida con diferentes grados de elaboración de esa percepción, pero sigue siendo así. De hecho, en muchas de este tipo de representaciones ni siquiera nos damos cuenta que son objetos inanimados, hay personajes como Yoda o los dibujos animados, donde entramos en la convención de que son seres vivos, porque ya lo tenemos muy incorporado en nuestro lenguaje y en nuestra cultura, finalmente. Entonces pasa que el público tiene que ponerse en un estado de credulidad total frente a lo que está viendo y hace que el contenido de la obra entre mucho más directo, a capaz más profundas de la percepción del público. Tú vas, sabes que estas en un teatro, pero interpretas lo que estás viendo como una realidad, con la marioneta es doble, porque además tienes que creer que esos seres que son objetos, están vivos.

El capote, desde el 31 de agosto al 02 de septiembre

Desde el punto de vista artístico, ¿cómo es enfrentarse a este tipo de teatro?

El desafío es lograr que estos objetos, que además tiene una apariencia realista, interpreten, actúen y transmitan emociones,  ¿Cómo llegar a ejecutar ese desafío? Con la manipulación y con una planta de movimiento que generamos. Para conseguir esos movimientos realistas tiene que ser más de un manipulador por muñeco. Toda esta coordinación que se va dando con los ensayos y la práctica, está en función de poder lograr estos movimientos lo más realistas posibles.

Las funciones se realizarán los días jueves, viernes y sábado, a las 20 horas, en la Sala Antonio Varas, sede del Teatro Nacional Chileno, ubicada en Morandé 25. Las entradas tienen un valor de $6.000 público general, $3.500 estudiantes y tercera edad y $3.000 jueves popular.

Las obras

Feos, desde el 10 al 19 de agosto
En la fila de un cine un hombre y una mujer se ven por primera vez. Ambos tienen visibles deformidades físicas, ambos están solos, ambos han vivido soportando la mirada hiriente del mundo. Ineludiblemente se despierta en ellos la idea del lugar común, la posibilidad. “Tal para cual”, piensan. Juntos deciden ir a buscar en la oscuridad todo aquello que la luz esconde. Pero nada de eso es tan evidente.

Sobre la cuerda floja, desde el 24 al 26 de agosto
Un hombre que acaba de enviudar, vive frente al mar, espera la visita de su pequeña nieta Esme durante el final de las vacaciones, como cada año. La niña no sabe de la muerte de su abuela, el hombre no sabe cómo decirlo. Inventa que la abuela se fue con el circo para ser equilibrista. Pero la niña quiere verla sobre la cuerda floja. Finalmente Esme comprende la metáfora, como comprenden los niños, y se despiden hasta el próximo año, habiendo construido juntos una relación nueva, íntima y particular.

El capote, desde el 31 de agosto al 02 de septiembre
Akákievich es un discreto funcionario cuya rutinaria labor como copista sufre un quiebre cuando encarga un nuevo capote, cuyo costo excede sus ingresos. Símbolo de la marginalidad social y de la tristeza, asociada a la miseria, el personaje padece la indiferencia del poder y de un sistema burocrático que acentúa su anonimato.

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